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Cuando en 1948 el gobierno de Daniel Malan instauró el apartheid en Suráfrica lo hizo, aunque resulte paradójico, de manera legal, promulgando diversas leyes y pensó que eran buenas. Para los blancos. Si se aplica la ley de la ciencia tal como está redactada será buena. Para los investigadores.

A primera vista puede parecer una hipérbole, fuera de contexto y realidad, pero, desgraciadamente, ambas situaciones tienen demasiados puntos en común. Los gobiernos racistas de Sudáfrica emplearon la segregación racial para favorecer a una minoría, la blanca, frente a otras, diversas y mayoritarias, vulnerando sus derechos fundamentales y subordinándolas a quienes detentaban el poder. Para ello articularon diferente legislación para unos y otros, aunque compartían el mismo país. El actual borrador de la Ley de la Ciencia, presentado esta semana, hace lo mismo con el colectivo de los técnicos frente al de investigadores. No reciben el mismo trato.

Quienes han redactado la ley han ignorado, no se sabe con que grado de voluntariedad, que los OPIS en este país son muy diversos y diferentes entre sí, en funciones, actividades y plantilla. Estos OPIS son híbridos, contemplando en sus estatutos tanto actividades investigadoras como de carácter técnico-científico, de servicio a la sociedad en general. Conviven para el desarrollo de estos trabajos tanto investigadores como técnicos de muy diversa titulación, unos que realizan actividades científicas y otros que trabajan en experimentación y determinaciones analíticas. Ciencia y técnica no se pueden separar, porque constituyen un ciclo, el ciclo de la adquisición de conocimiento: la ciencia permite desarrollar a la técnica y esta, con la experimentación y metodología, permite formular avances científicos.

Sin embargo, el actual borrador de la ley de la ciencia minimiza la importancia de estos técnicos tanto en OPIS como en otros organismos, reduciendo su existencia a dos artículos, con un total de 23 líneas, mientras que en un ejercicio de cinismo legislativo, dedica a los investigadores 16 artículos en 15 páginas y 514 líneas, en los que explica pormenorizadamente entre otros conceptos, el desarrollo de su carrera profesional, sus deberes y derechos, mientras que a los técnicos se les despacha indicando que se les aplicará una legislación diferente a la de la Ciencia y no se contempla específicamente ni carrera profesional, ni deberes ni derechos. ¿cómo es posible que a trabajadores de un mismo centro y que trabajan en los mismos proyectos se les pueda aplicar distinta legislación? ¿por qué no se les define un articulado equivalente en oportunidades, derechos y deberes? A esto se le puede denominar segregación laboral. Es obvia en esta propuesta de ley la subordinación de los técnicos frente a los investigadores, aunque no esté escrita. En la anterior entrada de este blog, del 2/12/2009 y con el anterior borrador, ya se alertaba de esta situación, pero en el actual borrador, presentado esta semana, el ninguneo ha llegado más lejos; así, frente a unos artículos grotescos del borrador de octubre de 2009, en los que se cuestionaba la capacidad de raciocinio de los técnicos, limitándolos a actividades físicas, como monos de feria, en el actual borrador de febrero de 2010 se ha optado por eliminar sus funciones ¿a que tiene derecho un técnico? ¿cuál es su perspectiva profesional?. Tal vez la pista nos la puede dar esa exhaustiva definición de derechos y deberes para los investigadores que introduce el actual borrador. La conclusión más fácil es pensar que el colectivo de técnicos no tiene ni derechos ni deberes. Malo, ya que significa que los técnicos pueden no ser reconocidos como autores de sus trabajos, no disponer de libertad en el desarrollo del mismo, no contar con los medios ni instalaciones necesarias para desarrollar su labor, no ser considerado en la comunidad científica y no poder disponer de una formación profesional continua, pero lo que resulta más estremecedor: no poder formular iniciativas científicas ni técnicas, con lo que ello conlleva: no poder proponer ni dirigir proyectos. Pero todas estas actividades actualmente también las realizaban dichos técnicos científicos, desde la creación de los OPIS, liderando equipos de trabajo científico y de investigación. Por ello resulta un flagrante agravio comparativo: se les degrada profesionalmente, se les despoja de sus funciones y se mutila su carrera profesional; se les niega su capacidad intelectual. Este sorprendente olvido ¿es casual o en él subyace un innoble interés por parte de los redactores de la ley, de apartar a estos técnicos para favorecer al colectivo de investigadores?

Los oráculos políticos insinúan que la próxima reforma ministerial se llevará, engullidos inmisericordemente por el fregadero de la historia, a algunos ministerios, entre ellos el de Ciencia e Innovación. Canibalizado por otros ministerios, como el de Industria, Comercio y Turismo o el de Educación, parece haberse debatido por defender su espacio vital, con esquiva suerte, y tal vez esta ley sea su legado a la posteridad. Si ello ocurre, al menos que sea con una ley justa y armoniosa con todos los colectivos presentes en los OPIS. Con todos, no con uno. No con la propuesta actual, que vulnera flagrantemente a un colectivo, el técnico, imprescindible para el desarrollo de la actividad científica.

Ciencia y técnica están unidas, por muchas leyes que se elaboren. Y quienes las redactan lo conocen. O deberían.

Marc Martínez Parra
Vocal de Hidrogeología del ICOG

Tras la aprobación deprisa y corriendo de un trasvase de agua procedente de la polémica tubería manchega se dará carpetazo mediático al problema que suponen los incendios de la turba de las Tablas de Daimiel y así, hasta la proxima crisis medioambiental… pero ¿porque buscar en el futuro cuando el pasado, en cuanto a destrucción del medio, es tan rico en ejemplos? ¿podemos creer, ingenuos de nosotros, que el caso de las tablas de Daimiel es único en España?

González Bernaldez considera que los humedales son probablemente el tipo de
ecosistema que ha sufrido mayores y más profundas transformaciones por las acciones humanas. Hay estimaciones que consideran que ha desaparecido entre el 75%
y el 80% de la superficie de humedales europeos
. Santos Cirujano, en su libro “Plantas acuaticas de las lagunas y humedales de Castilla-La Mancha” cataloga un buen número de estas lagunas, como las lagunas de El Pedernoso-Las Pedroñeras-Las Mesas (Cuenca), las lagunas de El Ballestero-El Bonillo (Albacete) entre otras. Baste dar un vistazo con la aplicación sigpac, que permite ver la cartografía y la foto área de cualquier lugar de España a una excelente precisión, para ver como, en el caso de las lagunas mencionadas de Cuenca, son, en muchos casos, campos de cultivo, aunque aún se intuye su perímetro.
En el campo de Calatrava, también la actividad humana ha menguado la existencia de numerosas lagunas. Según el catálogo de estas lagunas muchas de ellas han desaparecido, por desecación y aprovechamiento de su suelo para cultivo; nombres como Laguna de Alcolea, de Zahurdones, de la Albuera, del Escoplillo, de Navalagruya, el Navajo del Hontanar o la Laguna de las Cucharas, entre otras, en municipios próximos al Parque de las Tablas de Daimiel, no han gozado ni de la popularidad ni de la cobertura mediática de sus vecinas, ni sus atenciones para sobrevivir, siendo las parientes pobres de Castilla-La Mancha, al igual que la laguna de los Ojos de Villaverde, en Albacete.
Pero hay más parientes pobres. Este país es rico en desastres hidrológicos. Otro ejemplo castellano-manchego son las lagunas salobres toledanas, en los términos de Miguel Esteban, Turleque o Villacañas, corren peligro, no solo por su desecación, sino por su contaminación. Aunque para contaminaciones de lagunas, la Comunidad de Madrid tiene el dudoso honor de disfrutar de la denominada “laguna del aceite”, una antigua gravera inundada por las aguas fluviales y subterráneas asociadas a los depósitos del Jarama, empleada para verter aceites durante años.

laguna del aceite

Foto procedente de Madridiario del 31-03-2009 http://www.madridiario.es/2009/Marzo/ifema/isociedad/140154/comunidad-restaurara-laguna-aceite-parque-sureste.html

Las lagunas, humedales en la costa, asociados a desembocaduras o a surgencias de acuíferos, las salinas y saladares, todos ellos también son otros Daimieles, devorados por el desarrollismo y la construcción turística.

Pero no debemos olvidarnos de fuentes desecadas por la explotación intensiva de los acuíferos. En todo el Levante ibérico y en especial, en Murcia, este rico patrimonio hidrogeológico ha ido desapareciendo; fuentes como la de las Anguilas en Murcia o Baños de Somogil, de grandes caudales, se secaron simultáneamente a la instalación de sondeos que explotaban el mismo acuífero en sus proximidades. Muchos de los humedales existentes están asociados a acuíferos, y si éstos son explotados intensamente, los humedales, como las Tablas de Daimiel, desaparecerán; como las fuentes. Un ejemplo de la evolución de dicha sobrexplotación en los acuíferos se describe en el Atlas Global de la región de Murcia.

Un último ejemplo de este sucinto catálogo de afecciones a lagunas españolas lo supone la utilización de la laguna grande de Beteta, que constituia un ecosistema peculiar en la Serranía de Cuenca y complejo funcionamiento hidrogeológico, con aguas de distintos orígenes, tanto salinas como bicarbonatadas, y que fue transformado en un depósito regulador de aguas procedentes del embalse de la Tosca (rio Cuervo), situado a una cota superior, mediante un tunel-trasvase, hacia el río Guadiela, por una compañia hidroeléctrica.

¿Saldrán estas lagunas en los medios de comunicación? ¿tendrán su oportunidad? Todas son Daimiel.

Marc Martínez Parra
Vocal de Hidrogeología del ICOG

Entre ayer y hoy se ha publicado en el diario El Pais y en primera página la lamentable situación de Las Tablas de Daimiel, declaradas Reserva de la Biosfera en 1980 y prontas a la desaparición, como,según El Pais, afirma Medio Ambiente.

Los investigadores del Instituto Geológico y Minero de España no venden humo, aunque si lo preveyeron y avisaron en 2007 de lo que sucedería. ¿y que medidas se tomaron? claramente insuficientes. Pero ¿es posible tomar medidas? Como afirma Luis Moreno (IGME) en el artículo de El País “El proceso es casi irreversible. El daño está hecho y no es recuperable. Llegamos tarde. Cuando el invierno pasado decidían si iba a haber un trasvase o no en realidad decidían si iba a arder la turba o no”.

Si en el año 2007 se avisó, resulta cuanto menos llamativo que el Ministerio de Medio Ambiente de Cristina Narbona, como tal, feneció en marzo de 2008, fagocitado por el flamante Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino, donde se encontraba el Ministerio de Agricultura. Esto lleva a una inquietante pregunta ¿pueden llevar las mismas personas los intereses medioambientales y los intereses agrícolas? ¿no es contradictorio? ¿se defienden los mismos intereses a la par? Sin embargo, ello puede resultar una afirmación fácil y gratuita, ya que el problema viene de muy atrás; no olvidemos que en 1985 se secaron los Ojos del Guadiana por primera vez.

Su origen proviene del concepto decimonónico que se tenía de que los humedales y zonas pantanosas eran focos de enfermedades y debían desecarse. Un interesante artículo de Josefina Cruz Villalón denominado “La agricultura de las zonas húmedas mediterráneas” es muy clarificador en cuanto al auténtico origen de ese concepto: aunque la excusa para drenar y desecar las zonas húmedas era el saneamiento, no se descartaba el aprovechamiento agrícola de los terrenos desecados, coincidente, a su vez, con una fase de crecimiento demográfico que precisaba ampliar la superficie cultivada a costa de la inculta (igual ocurrió con sierras y bosques deforestados). Asimismo se privatizaron las tierras objeto de dicha desecación. Si esto era así en Europa a finales del siglo XIX, en la España del desarrollismo franquista se añadia una variante socio-política: la gente con trabajo y dinero en el bolsillo daría menos problemas al régimen y sería más agradecida. Y no olvidemos que el concepto del Medio Ambiente surge en el último cuarto del siglo XX.

Otro ejemplo de esta utilización de grandes proyectos desarrollistas, en sistemas totalitarios, y que causan la destrucción medioambiental en la búsqueda de un bienestar económico de la sociedad lo supone el Mar de Aral. En los años del imperio sovietico, se decidió emplear las aguas de los principales rios (Amu Darya y Sir Darya) que alimentaban el mar de Aral para cultivar grandes superficies de algodón. Resultado:la superficie del mar de Aral se ha reducido actualmente en un 60%, y su volumen en casi un 80%. Los paisajes postapocalíticos de barcos pesqueros y cargueros varados en medio de un desierto que hace 40 años era el fondo del cuarto lago mayor del mundo posiblemente tendrán su versión española en secarrales con restos astillados de barcas de quilla plana, mientras los carteles informativos de las Tablas se corroen y deshacen como esas banderas deshilachadas que se mecen en las gasolineras abandonadas.
Mar de Aral. Foto del mar de Aral seco proveniente de Ken & Tanya’s Kaz Adventure http://gerbrandts2kaz.wordpress.com/cool-kaz-facts/
daimiel_20_min Foto de las Tablas publicada en el Blog La Crónica Verde de Cesar Javier Palacios en 20minutos.es de 13/6/2008 http://blogs.20minutos.es/cronicaverde/post/2008/06/13/la-mancha-haameda-puede-dejar-hoy-ser-patrimonio-la

¿Podemos otorgarle el papel de malo a alguien? ¿a quienes se han beneficiado de la explotación de los acuíferos que alimentaban a las Tablas? ¿a quienes implantaron los regadios allá en los años 60? ¿a las explotaciones ilegales? ¿a quién debía crear alternativas a las explotaciones agrarias en las comarcas? ¿a quienes consideraron adecuado el riego de viñas? ¿a quien pensó que lo mejor era traer agua de fuera y pasarle el problema a otros? ¿a la falta de agilidad administrativa en aplicar los planes?. Hay un dicho español muy adecuado: entre todos la mataron y ella sola se murió.

La triste realidad es que la UNESCO descatalogará este, en épocas no muy lejanas, espacio húmedo singular. Al menos, con la crisis del ladrillo no será aprovechado para construir urbanizaciones con nombre ecológico o nobiliario tipo ” Urbanización el Paraiso de las Tablas”, “Las tablas Club de Golf”, “Las Tablas del Duque”, “Daimiel Water resort” … ¿o tal vez sí?.

Marc Martínez Parra
Vocal de Hidrogeología del ICOG

Resulta inquietante ese sobrevenido ecologismo medioambiental que algunas grandes superficies comerciales han puesto en práctica, retirando las bolsas de plástico, llamemoslas “asesinas”. La solución que ofrecen,aparte de destinar dinero a proteger especies en extinción (lo que supongo aportará beneficios fiscales a la empresa), es que los usuarios compren grandes bolsas ecológicas a 0.5 euros, que facilitan en un número determinado a los clientes fijos, u otras más ligeras a 0.05 euros, tan biodegradables, que se rompen mientras subes la compra a casa.

En un principio la intención parece loable, pero me surge una duda ¿somos los clientes los culpables del uso de las bolsas asesinas? ¿porqué el cliente debe pagar ahora las bolsas ecológicas y no antes las bolsas maléficas? ¿no fomentaría más la protección al medio ambiente que las repartiesen gratis, como hacian con las bolsas diabólicas, entre los clientes? Curiosamente, los principales distribuidores de las bolsas faunicidas podian, en su momento, haber distribuido bolsas ecológicas… al fin y al cabo, cuando vas a comprar, metes la compra en las bolsas que te suministran….

Otra paradoja… hace años nos contaban que las bolsas exterminadoras provenian del reciclado de los plásticos de Almería, y que este reciclado era muy ecológico ¿en que quedamos?.

Es el ecologismo al revés, como cuando para que no te envien propaganda debes enviar un correo postal a unos señores para que te den de baja de un archivo en el que no sabes porque figuras…. ¿no seria ecológico, en cuanto a los árboles, ese pulmón de nuestro planeta, que dejasen de enviarnos publicidad que no hemos solicitado y que tiramos tal como llega?

En el fondo, el mensaje positivo que supone la concienciación del ciudadano con respecto a la protección del medio ambiente, cuando ha sido asimilado por la Administración, se transforma en otro tipo de norma legislada más, fría y mecánica en su aplicación. Así leo en los diarios del Metro en Madrid que la gente se queja con respecto a separar basura; por un lado los envases, por el otro los papeles, etc y que si no lo haces bien, te viene un inspector de bolsas de basura y multa a la Comunidad. ¡ si parecen paparazzis mirando entre la basura! De hecho algunos correos publicados abogan por una cierta desobediencia. Hace años, recuerdo que se ofrecía información de los logros sociales que se obtenían con la colaboración ciudadana: parques infantiles, mejoras viarias… veías que hacian con el dinero que se obtiene de la materia prima que tú, como ciudadano vertedor, suministras gratuitamente…. y ahora sin embargo ¡te amenazan con una multa! ¡malo, niño malo!
El colmo del cinismo es esa campaña radiofónica en que te dicen que tú, despistado reciclador forzoso, debes saber separar vidrio de cristal…. ¡pero bueno, porque no contratan más gente! Ya solo falta que te hagan separar el papel satinado del papel de diario, los bolígrafos BIC cristal de los de punta fina, separar la mantequilla de la margarina y que instalemos una planta de compostaje en nuestra casa para los excrementos propios o bien que los empleemos para fabricar nuestro propio biogás para encender una bombilla de las que regala Sebastián, el Ministro, no el pianista de Parada.

Más que un cubo de la basura en casa vamos a tener un portaviones.

PD. otro dia les comento lo que opino del lenguaje “politicamente correcto”.

Marc Martínez Parra
Vocal de Hidrogeología del ICOG