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Cristina Narbona, la ex-ministra de Medio Ambiente, ha sido considerada una heroína medio ambiental, según la revista ‘Time’ Según la publicación “Como su mayor logro, Time apunta a su trabajo para frenar el urbanismo salvaje de la costa mediterránea y presionó con políticas que han convertido a España en un país líder en energías renovables”. Según el diario gratuito 20 minutos, que se hace eco de esta noticia “Narbona Ruiz fue alabada por los verdes, pero se ganó poderosos enemigos empresarios; cuando el nuevo Gabinete socialista se formó en 2008, se encontró sin trabajo”.

Esta noticia debería hacernos reflexionar sobre la importancia de las convicciones de las personas que están en puestos de decisión. Un ministro, y sus asesores, no son entes abstractos dentro de una maquinaria que funciona sola, sino que pueden establecer unas políticas importantes y unas lineas que pueden condicionar a la Sociedad durante años. En el caso del fagocitado Ministerio de Medio Ambiente, aparte de lo que se señala en la noticia, y respecto a las aguas subterráneas, desde ese ministerio se pretendió mejorar la Ley de Aguas, creando un grupo de trabajo de expertos en Hidrogeología y buscando apoyos en todos los colectivos implicados, tanto económicos como técnicos, para solucionar los perennes problemas irresolubles del agua subterráneas y su explotación en España.

Sin embargo, dicha reforma quedó perdida en el limbo. Y ahora, con la crisis que viene, es posible que un gobierno excesivamente defensor del medio ambiente, puede resultar no muy práctico cuando se precisa mucha obra pública para salvar el sector de la construcción y recolocar al creciente número de parados. Además, la climatología, en este caso ayuda, por el momento. La sequía y sus infraestructuras y el cambio climático no ocupan ya los titulares de los periódicos.

Sin embargo, algo queda. En la actualidad se están redactando nuevos Planes Hidrológicos de la mayoría de las cuencas, en los que los colectivos pueden intentar que se recogan esas inquietudes. La participación ciudadana es fundamental. pero no nos engañemos, las aguas subterráneas son la cenicienta de estos planes.

Marc Martínez Parra
Vocal Hidrogeología del ICOG

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, anunció ayer que el Gobierno regional sacará a Bolsa el 49% del Canal de Isabel II (la empresa pública encargada de la gestión del agua en Madrid) ‘para asegurar el futuro del agua en la región y dar la posibilidad a los madrileños de ser propietarios de su agua’.
http://www.elpais.com/articulo/espana/Aguirre/anuncia/privatizacion/49/Canal/Isabel/II/elpepuesp/20080916elpepunac_7/Tes

Aparte de las inevitables comparaciones con la gestión en otras ciudades, como Barcelona, donde AGBAR es privada, quizás se debería reflexionar sobre el concepto de privatización aplicado a la gestión de un recurso público y a la vez de una sustancia de primera necesidad para la supervivencia, como es el agua.

En un principio, el agua, y en especial el agua subterránea, es de dominio público y lo seguirá siendo. Pero, de facto, se está privatizando al recurso y su uso futuro, poniéndolo en manos privadas.

Voy a hacer una lectura particular, nada seria y poco ortodoxa sobre el concepto de un bien como es la gestión del agua; por favor que nadie se ofenda:

1º) ¿Por qué no puedo, al igual que con el gas y la electricidad, comprar el agua a otras redes de distribución que no sean el canal de Isabel II- CYII? Si es gestión privada, ¿no se está favoreciendo a una única empresa? ¿eso es correcto?

2º)El Concepto de compra de agua no es real. Se trata, más bien, de un alquiler de la misma. Un ejemplo: en casa abro el grifo y uso el agua para lavar, beber , cocinar y asearme, por ello me cobran, por ejemplo, 2 euros/día; sin embargo yo devuelvo más de un 70 % al canal de Isabel II: se va por el fregadero, la salida de la lavadora y por la taza del váter y se la doy gratis, a mí el canal no me paga nada; es más, esa agua es tratada por el CYII y me la vuelven a cobrar, pongamos, 1 euro/día. Y luego se la venden a mi vecino y se inicia de nuevo el ciclo. Así en realidad yo ALQUILO EL AGUA un rato, la ensucio y el CYII la lava y me la vende otra vez. Y si el agua realmente es mía en un 70 %, ¿qué me da a mí la empresa gestora? ¿no me debería pagar algo porque se la estoy devolviendo?. He aquí la paradoja del ciclo hídrico aplicado a la gestión del agua: el agua que yo bebo y orino, vuelve a mí y me la vuelven a cobrar, como cantaban “Los Toreros Muertos” en “mi agüita amarilla”. Es el negocio redondo. Podríamos exigir que nos paguen a los usuarios un canon de reuso, o si no, la tiramos a la calle.

3º) ¿Pueden vender algo mío sin mi permiso? ¿ es eso privatizar?. Un ejemplo. Yo vivo en un pueblo con 20 vecinos. Nos pagamos un pozo y cada uno compra una parte de la bomba para montarla y extraer agua; yo pongo la manivela y el alcalde un tornillo, entre todos ponemos las tuberías y pagamos al manitas del pueblo para que la mantenga. El recibo del agua es por el gasto de energía y manutención. De pronto, al alcalde le da por privatizar la red, por decisión en Pleno. Se la vende al rico del pueblo y este nos cobra lo que quiere. Pero ¿cómo puede vender algo que no es suyo? De él es solo un tornillo de la bomba, y la manivela es mía, así que le exijo que me la devuelva. Más o menos, es lo que pasará en la Comunidad de Madrid. Con nuestros impuestos hemos pagado toda la inversión y por tanto, es nuestra. Éticamente no deberían poderla vender, aunque claro, ellos son nuestros representantes políticos pero también nuestros Administradores. Pues que nos pregunten.

4º) ¿Puede condicionar una empresa privada, que aprovisiona a 3 millones de personas, la planificación hidráulica de la Cuenca?

5º) ¿De quién son los embalses y los sondeos de agua subterránea? Si son públicos ¿pagará la empresa privada a la Comunidad por su uso y explotación?

6º) La venta del 49 % de la titularidad ¿revertirá en el usuario, que es el dueño de la Empresa? ¿Se le debería descontar dinero en la factura del agua? Al fin y al cabo, todos los ciudadanos madrileños somos los dueños y el Gobierno regional es un mero administrador. Por tanto, si se vende, quiero mi parte.
Espero que esta reflexión desenfadada lleve a otra más profunda. Estamos hablando de materias imprescindibles para la vida, como lo es el aire. ¿Cuál es el límite a la titularidad privada y el bien común? ¿se produce un enfrentamiento entre ambos o se complementan?

Marc Martínez Parra
Vocal Hidrogeología del ICOG

Las lluvias del final de la primavera salvaron una situación dificil en el tema de la gestión de las aguas para el abastecimiento urbano: el caso de Barcelona y el efecto expansivo hacia otras comunidades que pedían su vez su parte. Sin embargo, las lluvias lo taparon todo, menos la falta de previsión perenne que adorna la gestión de las aguas en este país.

En el reciente Congreso Geológico de España de julio de 2008 se recogieron las declaraciones del eminente Dr. Emilio Custodio en la opinión.es (http://www.laopinion.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008071500_18_159172__Ciencia-y-Tecnologia-experto-alerta-presion-ejerce-sobre-acuiferos-Levante-Canarias”)

que no desvela nada desconocido al mundo de la hidrogeología pero, que sin embargo, pesa como una losa en la adecuada gestión de las aguas, y en especial de las aguas subterráneas en España. Según el entrevistado afirmó que “hasta que no pasen al menos dos generaciones no se superará la situación “un poco dramática” que se da en la actualidad respecto a la falta de concienciación social y de las instituciones públicas sobre la necesidad de conservar y controlar la explotación de los acuíferos” También calificó con tres en esta materia a los políticos españoles e indicó que lo que ” la gente piensa sobre el agua subterránea es totalmente anecdótico” y que este desconocimiento debería empezarse a mitigar desde la escuela.

Este tipo de mensajes provenientes de hidrogeólogos de prestigio es habitual en este país todos los años de sequía, que es generalmente cuando el mundo periodístico muestra un cierto interés-pasajero- y les entrevista. También se debe decir que entrevistan a zahoríes y varilleros- en esta España tan cañí. Sin embargo, las Administraciones se muestran reacias a valorar adecuadamente un recurso tan fundamental para el desarrollo y sostenibilidad de este país como son las aguas subterráneas. Siguen sin crear un marco administrativo y legislativo adecuado para gestionarlo.

Hasta la próxima sequía, claro está.

Marc Martínez
Vocal de Hidrogeología del ICOG

La situación de la hidrogeologia en España me recuerda a aquella escena de “El Baile de los vampiros”, en la que el héroe huye de un vampiro por una galería y empieza a correr y correr para dar la vuelta entera y llegar al punto de partida, donde el vampiro le espera. A la hidrogeología en España le pasa lo mismo.

La confusión hidrogeológica continua. El Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y marino, que engloba al antiguo de Agricultura y al de Medio Ambiente ha descubierto que es preciso conocer de qué recursos se dispone en cada cuenca ¡que visionarios!. Ya en 1994 en el Libro Blanco de las Aguas Subterráneas (MINER-MOPTMA, 1994) se recomendaba una ambiciosa serie de medidas de ordenación y programas de actuación: actualización de inventarios, redes oficiales de control, censo de aprovechamientos, estudio de los acuíferos con sobreexplotación, normas para el otorgamiento de nuevas concesiones, directrices para la ordenación de vertidos, perímetros de protección para captaciones de abastecimiento, protección de zonas húmedas, emplazamientos de Residuos Sólidos Urbanos (RSU), prevención y corrección de la contaminación por actividades industriales, nitratos, pesticidas, infraestructuras para captación en periodos de sequía, abastecimiento a núcleos urbanos, recarga artificial de acuíferos e integración de las UU.HH. en los sistemas de explotación. Estas medidas reflejaban las deficiencias existentes en el conocimiento y control de las aguas subterráneas; así la actualización de inventarios permitiría conocer cuantas captaciones existen, legales, alegales o ilegales; las redes oficiales muestran el escaso conocimiento de los acuíferos; existía un “paquete” de programas relacionado con el conocimiento del uso y extracción actual y futura de las aguas, otro con el posible problema de contaminación por diversos orígenes y componentes de las aguas subterráneas (vertederos, industria, nitratos, etc). Asimismo se reflejaba la necesidad de infraestructuras en época de sequía y el escaso uso conjunto aguas superficiales-subterráneas. ¿bonito, verdad? ¿cuanto de esto se ha hecho?Ahora ya no son Unidades Hidrogeológicas, ahora son masas de agua subterránea. Llamalo XLa falta de conocimiento y escasez de actualización de información continua.

Sin embargo se descuelga la Ministra con que “… el Gobierno quiere un diagnóstico del déficit estructural de cada una de las cuencas españolas, después evaluar las necesidades de cada zona y cuantificar la oferta con todos los recursos disponibles, sin descartar trasvases si fuera preciso” (EL PAÍS, 2 de junio de 2008).

Posiblemente todo se reduzca a estrujar los recursos superficiales hasta máximos insospechables. Y olvidar las aguas subterráneas, un recurso bueno, bonito y BARATO, sobre todo para los abastecimientos públicos. Sin embargo este olvido de las aguas subterráneas podría llevar a un crecimiento desaforado de captaciones alegales o ilegales, sobre todo si se regula el uso de las aguas superficiales para abastecimiento y se reduce el uso agrario. No es nada nuevo que hace falta conocer los acuíferos y reordenar las extracciones y explotaciones. Sin embargo los medios son siempre escasos. Existen pocos hidrogeólogos en las plantillas de las Confederaciones Hidrográficas, no deben llegar a 40, para toda España, y en las últimas oposiciones convocadas, en época de sequía, (BOE la ORDEN ARM/1449/2008, de 19 de mayo, ver la página weg del ICOG) sólo convocan únicamente una plaza de hidrogeólogo.

La modificación del Texto Refundido de la Ley de Aguas, propuesta desde el entonces Ministerio de Medio Ambiente, podía haber sido una buena oportunidad de solucionar o mitigar los problemas… Pero no, su congelación o momificación en la pasada legislatura, para evitar iras agrarias, puede llevar a un lamentable futuro a los acuíferos españoles, ahora que la crisis del ladrillo puede precisar para mitigarla numerosas obras hidráulicas.

Tal vez la noticia sobre Tablas de Daimiel ” La Unesco planea desproteger las Tablas de Daimiel”pretende que la gente reflexione acerca de proteger sobre el papel un bien que en realidad no está protegido y se mantiene artificialmente. Este autoengaño es como ver venir un tren en marcha y cerrar los ojos para pensar que no viene. El tren está ahí y te acabará pillando como no hagas algo.

Hagamos algo

Marc Martinez

Vocal Hidrogeología del ICOG.

Desde finales del año 2007 hasta hoy, abril de 2008, la necesidad de agua para abastecimiento para fines urbanos es una cuestión de polémica en la Cuenca que más ha padecido las miradas numerosas Comunidades autónomas, la Cuenca del Ebro.

El primer caso es el proyecto Gran Scala, que parece estudiarse en el entorno de Los Monegros. En el Periódico de Aragón del 1 de diciembre de 2007 se indica que Gran Scala consumirá menos agua que si fuera tierra de regadío, estimándose una demanda urbana entre los 2,5 y los 5 hectómetros anuales. Algunas fuentes, según el articulo citado, consideran que la instalación del macrocomplejo en Los Monegros podría convertirse en un impulso para el desarrollo de los sistemas de regadío de la zona. Con ello está previsto abastecer a contará con 32 hoteles, casino, cinco zonas verdes, varios campos de golf, un hipódromo, un gran centro de convenciones y una plaza de toros. Albergará a unas 100.000 personas, el doble que la población de la ciudad de Huesca . Sin embargo, el consumo de la ciudad de Zaragoza es de 5 hm3/anuales, por lo que la demanda superaría a la de la ciudad. Este proyecto, apoyado por diversas Administraciones, por lo que supone económicamente, es cuestionado en su concepto social y ecológico por diversos colectivos, los cuales muestran su disconformidad en numerosos blogs localizables por google, recogiendo incluso en uno de ellos firmas losmonegrosnosevenden.blogspot.com.

El segundo caso empezó a aparecer en los medios en el mes de marzo, ante el descenso de precipitaciones y de volumen embalsado en los embalses catalanes, al ver peligrar el abastecimiento a la ciudad de Barcelona. Se planteó captar agua de la cuenca del Ebro, primeramente desde el Segre y en la actualidad desde el mini-trasvase. Se precisan 50 hm3/anuales que, según publica El País, hoy (16/4/08) correspondería a las aguas que pierden las acequias del Ebro. Gobiernos autonómicos como el valenciano o el murciano han mostrado su malestar; otro de los gobiernos autonómicos que no se siente satisfecho es el Gobierno de Aragón (http://www.elmundo.es/elmundo/2008/04/16/barcelona/1208341198.html) ya que su Estatuto rechaza cualquier trasvase en el Ebro.

Estos dos ejemplos llevan a una reflexión: aunque no se trata del mismo volumen, en el primer caso la polémica ha quedado circunscrita a la región afectada, no volviendo a aparecer en medios nacionales; sin embargo, cuando se trata de paliar un grave problema de abastecimiento a otra Comunidad Autónoma, esta sí tiene repercusión, aunque no se dan alternativas claras de solución para la crisis hídrica. Ello muestra la difícil papeleta de la gestión de las aguas y que se hace preciso una planificación a largo plazo, realista en cuanto a la climatología venidera, a los recursos hídricos existentes y a los usos que pueden plantearse en un país, que posiblemente, en unos años, será más árido. Y será fundamental en ello la integración de las aguas subterráneas en los sistemas de gestión.

Marc Martínez
Vocal de Hidrogeología ICOG

Hoy ha sido presentado el nuevo gobierno español con sus nuevas carteras. Aunque se trata más que de certezas, de intuiciones, no está nada claro el futuro de la gestión y valoración de las aguas subterráneas en Administración española. Ahora se enmarcaran, posiblemente, en el Ministerio de “medio ambiente, medio rural y medio marino”. Así la Administración Hidraúlica pasará a este nuevo ministerio.

La denominación del ministerio es llamativa, ya que al fusionar dos ministerios como “Medio Ambiente” y “Agricultura ” parece que su orientación va a ser más “natural” y menos antrópica… eso de “Medio rural y marino” parece oler a heno, siegas y esforzados mariscadores… Sin embargo, debemos recordar que en la pasada legislatura se pretendió reformar la Ley de aguas y que esta se paralizó ante la decepción de los que querían crear un marco legislativo de las aguas en este país para el siglo XXI . Sin embargo, un colectivo si le pareció adecuada su paralización: el sector de los agricultores. Ello ya se relató en este mismo blog. Es por ello que fusionar Agricultura y Medio Ambiente, más que para buscar un entendimiento, recuerda más a poner a “la raposa a vigilar a las gallinas”.

Inquietantes preguntas surgen, aún sin conocer la política de este ministerio para los próximos cuatro años: ¿se relanzará la modificación de la Ley de Aguas? ¿o más que modificación, la Ley de Aguas sufrirá una momificación ? ¿se actualizarán los balances hídricos de los acuíferos, conociendo que cantidad de agua se destina a riego? ¿se asumirá que este país, ante el cambio climático, debe adoptar una nueva y más conservadora política en la gestión del agua?

¿cual es el futuro de la gestión del agua subterránea? ¿Nuestros gobernantes saben que este recurso existe?

Marc Martínez
Vocal de Hidrogeología ICOG

En la edición de El País Digital del 1 de marzo, el candidato Mariano Rajoy “promete terminar con “el bloqueo y la paralización” del PSOE al Pacto del Agua” asegurando que garantizará “el caudal ecológico, y el agua que sobre, el que llega al mar será para los demas. Porque todos somos España.” Este concepto de “agua que se pierde” pone de manifiesto el desconocimiento de lo que es el ciclo hidrológico por parte de la ciudadanía, aunque en el caso de los políticos, es llamativo. Así, sabemos que la evaporación en los mares forma las nubes que se adentran en el interior de los continentes donde llueve y el agua vuelve a circular, por acuíferos y ríos, como es el Ebro.
Otra noticia sobre la sequía es la publicada en La Vanguardia del mismo día, más dramática “La sequía abre la guerra del agua en Catalunya”.

En ella se indica que “En el delta del Ebro, los regantes, propietarios de las concesiones del agua del minitrasvase al Camp de Tarragona, no pueden disimular su incomodidad, porque Tarragona se dispone a vender agua de pozos a Barcelona en barcos, y de ese negocio no verán ni un duro.” Si ello es así, se manifiesta primeramente el desconocimiento de la Ley, puesto que el agua es de dominio público, y la concesión hace referencia a aguas superficiales y no a subterráneas. Respecto al uso de las aguas subterráneas no se debe olvidar que en el arco litoral mediterráneo existen dos problemas básicos de calidad de las aguas: la contaminación por nitratos, como en el Maresme, por la implantación de cultivos que aprovechan la benignidad del clima, y la intrusión marina, por la explotación intensa que favorece la entrada de agua salobre procedente del mar.

Una posibilidad poco explotada es el aprovechamiento de los acuíferos aluviales costeros de Catalunya (Llobregat, Besos, Tordera, Ridaura, Ter, Fluviá-Muga) para realizar experiencias de recarga artificial en época húmeda, así esa agua “desaprovechada” según Rajoy, se introduciría en los acuíferos, los cuales podrían explotarse en época de penuria como la actual. Ello posiblemente no solucionaría los problemas de grandes urbes como Barcelona, pero podría complementar sus caudales y abastecer a pequeñas y medianas poblaciones.
Y no debemos olvidar las pérdidas en las canalizaciones, que en el citado artículo de La Vanguardia se cita. Los miles de kilómetros de tuberías y canalizaciones existentes para riego y abastecimiento registran pérdidas considerables, que en algunos casos superan el 50 %. Si esa agua no se pierde y llega a los usuarios, si tendría utilidad inmediata, y no la que “se pierde” por la desembocadura de los ríos.

Sin duda, a las administraciones y a los candidatos les faltan Hidrogeólogos como asesores.

M.Martinez
Vocal Hidrogeología ICOG

Y otra vez. Cada X tiempo, azota a la Península Ibérica la realidad de la sequía, causada o no por el cambio climático, pero el hecho es que supone una realidad.

Y cada vez que ocurre nos encontramos con la misma falta de previsión. Los gobiernos españoles, sean del color que sean, se comportan como esos alumnos que preparan el examen de toda la asignatura el último día… y generalmente ya sabemos lo que ocurre. Aquí a veces se pone a llover y a otra cosa mariposa, pero no es la solución.

Siguen las Confederaciones sin conocer los recursos hídricos subterráneos de los que disponen, ni plantean herramientas de uso conjunto aguas subterráneas-aguas superficiales; no se plantean instalar desaladoras en el interior peninsular, para explotar las aguas procedentes de acuíferos con abundantes recursos pero mala calidad química, no se plantea la revisión ni la mejora de las redes de distribución de aguas para riego o abastecimiento, con numerosas pérdidas…

Sin embargo siempre se persigue al ciudadano de a pie. Que si malgasta, que si deben reducirse las dotaciones por persona y día… el Ministerio de Medio Ambiente decía en diciembre de 2006 que la dotación por persona y día debía ser de unos 60 L/hab/día cuando se calcula en la actualidad con 200-250 L/hab/día. Con esa reducción drástica las cuentas del balance hídrico saldrían, ya que la demanda para abastecimiento urbano descendería 4 veces, aunque no sería cierta ni realista. En las ciudades medias y grandes, el ciudadano se pasa el día en el trabajo, así que poco gasto que atente contra el medio ambiente puede hacer. Esas campañas de concienciación ciudadana deberían dirgirse a otros sectores que más agua consumen, como es la agricultura. No recuerdo ningún anuncio en el que alguien regando a manta sustituya su equipo por uno de goteo, por poner un ejemplo. Y la congelación de la modificación de la Ley de Aguas muestra el poder que tiene la alargada mano de las comunidades de regantes.

Y en las elecciones ¿algún candidato se moja?

Marc MARTINEZ
Vocal de Hidrogeología

De nuevo al tajo. Tras el paréntesis vacacional uno viene con trabajo. En EL PAIS del 29 de agosto se informa de que “PP e IU cargan contra Narbona por retirar la Ley de Aguas”. La modificación de la ley de Aguas es una necesidad para modernizar la gestión de las mismas, en especial de las aguas subterráneas. Tras la inclusión de estas últimas en el Dominio Público Hidráulico quedaron muchos cabos sueltos. La modificación de la Ley, presentada a bombo y platillo en su momento, tras la consulta a numerosos grupos de usuarios, resultó algo escasa en cuanto a la definición de qué tipo de profesionales debían realizar las labores de hidrogeología. Tampoco sancionaba ni impedía que personajes con presuntos poderes paranormales, propios de los X-Men, campasen a sus anchas por la geografía española. Pero eso es pecatta minuta si se considera que es preciso regular el conjunto de captaciones alegales o ilegales que existen, cifradas en unos 2 millones. Máxime ante un futuro, que ante el cambio climático y la disminución del recurso hídrico, precisa organización y adecuada gestión y planificación. Y todo eso, tras la congelación de la reforma de la Ley, se puede diluir o perder esta oportunidad histórica. ¿es la política del avestruz?.

Pero tal vez la lectura realizada adecuada sería ¿quién se beneficia de la congelación de la reforma? Como actores de esta obra tenemos: a los partidos políticos a breve distancia de unas elecciones generales a cara de perro, el medio ambiente y las asociaciones ecologistas, las distintas administraciones y las comunidades de regantes, las únicas felices de la paralización legislativa, según el artículo de El País.

Blanco y en botella. El temible binomio “Elecciones-beneficios económicos” sigue ganando al binomio “Elecciones-Cuidemos del Medio ambiente”.

Al final no nos alejamos tanto de lo que ocurre en la USA conservadora en cuanto a preservar al medio ambiente.

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Otro año más se reflexiona sobre el uso y necesidad del agua en el mundo. Es la llave del desarrollo social y económico de los países. De ello hablarán hoy numerosos organismos nacionales e internacionales, así como ONGs. Son aspectos de una misma realidad. Sin embargo, vamos a centrarnos en el debate del agua en España.

Aquí está de actualidad la demanda de las autonomías para disponer de una mayor competencia en la gestión de las aguas, que los medios de comunicación reducen a las aguas superficiales. Sin embargo, quién controle las aguas superficiales también dispondrá del uso de las aguas subterráneas, que, ante la reducción de las lluvias que preven los especialistas a causa del cambio climático, supondrán un importante recurso para poder asegurar los abastecimientos.

¿Pero, se podrán asegurar los abastecimientos a la población?. Aparte de la perenne falta de previsión de todas las Administraciones españolas en cuanto a la sequía, la realidad es que el fenómeno del ladrillo puede suponer una nueva carga en cuanto a disposición de aguas para abastecimiento. ¿Las Administraciones contemplan la demanda de agua que supondrán las grandes megápolis proyectadas antes de iniciar su construcción? ¿cómo se va a abastecer a las construcciones situadas en la costa y como afectará a los ciudadanos ya asentados? El abastecimiento a las poblaciones de la costa mediterránea resulta compleja, ya que no se pueden incrementar los recursos propios de las aguas superficiales y las aguas subterráneas están cada vez más explotadas y degradadas. Si a ello se añade el efecto del cambio climático ¿cómo se asegurarán los abastecimientos? La solución que siempre se maneja es la de importación de recursos, tremendamente polémica, o incrementar el número de desaladoras. Sin embargo, esta solución puede generar a su vez problemas mediambientales en cuanto al residuo salino generado.

Otra solución que se propone es disminuir la dotación a la población. De unos 200 L/hab/día a 60 L/hab/día, un 70 % menos. ¿es una propuesta realista o políticamente correcta? Lo probable es que no se reduzca el gasto del agua, sino que se incremente el dinero que pagará el usuario por la misma. Ello lleva a una reflexión: el ciudadano alquila el agua, no la compra ni se la queda. Cuando abrimos el grifo consumimos 2 ó 3 litros al día en bebida, el resto se va por el fregadero; igual ocurre con la lavadora o con el baño. Realmente ¿cuánta agua consumimos? Tal vez solo el 10-20 % de lo que se nos factura. El resto vuelve a las redes de alcantarillado y de ahí a las plantas de tratamiento que la devuelven al ciclo del agua para ser utilizadas de nuevo. Y el ciudadano también paga, con el canon de saneamiento o por impuestos, dicho tratamiento. Es como si para alquilar un coche lo tuviésemos que comprar y luego pagar para que se lo quede la empresa que nos lo vendió ¿no parece muy racional, verdad? ¿Es la solución disminuir la dotación por persona o simplemente es un artificio para disminuir el volumen de agua destinado a la población a la hora de calcular las previsiones futuras? Por último señalar que el principal consumo del agua es el sector agrícola y sin embargo se intenta “culpabilizar” del gasto excesivo de agua al consumidor de a pie, que tras un día de trabajo llega a su casa, se ducha y pone una lavadora.

Sin duda, el uso del agua y el derecho del ciudadano al abastecimiento en condiciones de calidad y cantidad adecuadas merece un debate nacional que no se limite únicamente a las Administraciones, científicos, comunidades de usuarios y ONGs, sino también a organizaciones de consumidores y al ciudadano en particular. También es preciso que se tenga una nueva percepción del agua destinada a consumo humano, de sus problemas y soluciones, menos mediatizada por lo política y medioambientalmente correcto.