Como un relato espeluznante acerca de las peores conductas en materia de política y moral, así es como califica el escritor y filósofo Rafael Argullol al informe Auken, en un artículo publicado hoy en el diario El Pais, titulado: El gran saqueo.

El Informe Auken, del Parlamento Europeo, trata sobre el impacto de la urbanización excesiva en España en los derechos individuales de los ciudadanos europeos, el medio ambiente y la aplicación del Derecho comunitario. Algunas de las “perlas” que podemos leer en el texto dicen textualmente:

” … las islas y las zonas costeras mediterráneas de España han sufrido una destrucción masiva en la última década, ya que el cemento y el hormigón han saturado esas regiones de tal forma que han afectado no sólo al frágil medio ambiente costero, la mayor parte del cual está nominalmente protegido en virtud de la Directivas sobre hábitats /Natura 2000 y aves , como ha ocurrido en casos de urbanizaciones en el Cabo de Gata y Murcia, sino también a la actividad social y cultural de muchas zonas, lo que constituye una pérdida trágica e irreparable de su identidad y legado culturales, así como de su integridad medioambiental, y todo ello principalmente por la avaricia y la conducta especulativa de algunas autoridades locales y miembros del sector de la construcción que han conseguido sacar beneficios masivos de estas actividades, la mayoría de los cuales se han exportado …” / “… este modelo de crecimiento tiene consecuencias negativas también sobre el sector turístico, ya que se trata de un modelo devastador para el turismo de calidad, puesto que destruye los valores del territorio y fomenta la expansión urbana excesiva …” / “… se trata de un modelo expoliador de los bienes culturales, que destruye valores y señas de identidad fundamentales de la diversidad cultural española, destruyendo yacimientos arqueológicos, edificios y lugares de interés cultural, así como su entorno natural y paisajístico …”

El Parlamento Europeo pide a las autoridades españolas “que desarrollen una cultura de la transparencia dirigida a informar a los ciudadanos de la gestión del suelo y a impulsar mecanismos de información y participación ciudadana efectivos ” … “Insta al Gobierno español a realizar un debate público, con la participación de todos los órganos administrativos, que suponga un estudio riguroso mediante la formación de una comisión de trabajo sobre el desarrollo urbanístico en España, que permita tomar medidas legislativas contra la especulación y el desarrollo insostenible” … “Expresa su preocupación y desaliento por el hecho de que las autoridades jurídicas y judiciales españolas hayan puesto de manifiesto que no están debidamente preparadas para hacer frente a las repercusiones de la urbanización masiva en las vidas de las personas, como prueban los miles de reclamaciones recibidas por el Parlamento y su comisión pertinente en la materia”.

Como dice Argullol, deberia introducirse este informe del Parlamento Europeo como lectura obligatoria en escuelas y universidades, y exigirse su conocimiento detallado previo a todo candidato a ocupar un cargo público.

Informe Auken del Parlamento Europeo

Artículo de Rafael Argullol

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ENTREVISTA A BELÉN BENITO OTERINO, Catedrática de Escuela Universitaria, Universidad Politécnica de Madrid

BLANCA TORQUEMADA. Publicado en ABC, 17-04-09

-Acaba de volver de L´Aquila, epicentro de la tragedia.
-Hemos ido porque este es el típico terremoto que se podría producir en España, ya que una magnitud 6 puede esperarse en algunas regiones, especialmente del sur y de Levante. Además, la tipología constructiva en Italia es bastante similar a la nuestra, por lo que un patrón de daños muy parecido se podría generar aquí. Es una ocasión para aprender lecciones.
-Porque se han venido abajo edificios nuevos…
-Sí. Lo sorprendente es que en L´Aquila han fallado también construcciones recientes que deberían estar construidas al amparo de normas antisísmicas y no sólo estructuras rurales, esas construcciones de adobe y mampostería que los expertos llamamos de «vulnerabilidad A» y que en España ya se vinieron abajo en terremotos de menor magnitud, como los de 2005 en La Paca y de 1999 en Mula…
-¿Hay una normativa de prevención común para toda Europa?-Hay una normativa europea, el Eurocode 8, que actualmente no es obligatoria, sólo recomendable. Luego cada país tiene su propia ley (en nuestro caso la NCSE-02) de obligado cumplimiento. ¿Cuál es el problema? Pues que no hay ningún organismo que vigile realmente si se cumple o no. Sólo se comprueba a posteriori, cuando ha ocurrido el desastre.
-¡Menuda gracia! ¿Eso no lo visa nadie?
-Generalmente no. En estructuras críticas como las centrales nucleares, el CSN hace una vigilancia exhaustiva. Pero para las construcciones convencionales no hay seguimiento. Tal vez sería conveniente hacer inspecciones, aunque fueran aleatorias, para que se tome en serio la cuestión. En Italia hemos visto en la misma foto edificios intactos y a su lado otros derruidos. Eso prueba que un diseño adecuado funciona. El riesgo lo calculamos como producto del peligro por la vulnerabilidad y, si construimos bien, estamos reduciendo la vulnerabilidad y, por tanto, disminuyendo el riesgo.
-Un tal Giuliani se arroga haber predicho la catástrofe sin que se le hiciera caso. ¿Se trata de un vendedor de burras?-Es un geólogo y lo que ha medido es el índice de radón que, efectivamente, puede aumentar antes de un seísmo. Es un indicador considerado como premonitor. Pero no hay relación causa-efecto directa e inmediata. Basándose sólo en ese dato la probabilidad de error sería más alta que la de acierto.
-¿Es leyenda urbana que los animales se desquician antes de un seísmo?-No. El comportamiento anómalo de los animales antes de un terremoto es un fenómeno premonitor reconocido. Hay otros: el aumento de la microsismicidad, incremento del índice de radón, subida del nivel de agua en los pozos… Pero a veces todo eso sucede y el terremoto no llega. En los ochenta se hicieron intentos de predicción y funcionaron una vez en una ciudad china, que se desalojó poco antes de ocurrir un terremoto que podría haber causado 250.000 muertos. Sin embargo, un año después hubo un seísmo sin fenómenos premonitores y arrasó otra ciudad vecina.
-Un artículo suyo viene a decir que la Meseta, sobre la que llevamos a cabo esta entrevista, quizá no sea tan estable…-Nos han sorprendido dos terremotos ocurridos en 2007 en Guadalajara y Ciudad Real. Este último fue de magnitud 5 y no se tenía ningún registro así en el centro de la península, donde la normativa no obliga al diseño antisísmico. ¡Tal vez sería conveniente estudiar más la tectónica de la Meseta!

Enlace a la entrevista

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El número de pérdida de vidas a consecuencia del terremoto que el pasado 6 de abril afectó a la región de Abruzzos (Italia) alcanzó esta semana la cifra de 294 víctimas sobre una población afectada de unas 70.000 personas.
Las causa de la elevada sismicidad que afecta a la región desde hace más de un mes se debe a la movilización de un conjunto de fallas normales de dirección NW-SE (paralelas a la cordillera de los Apeninos). La falla principal, inactiva en los últimos 100 años, pasa por las inmediaciones de L’Aquila (capital de la región). El terremoto de mayor tamaño ocurrió el lunes 6 de abril a las 3,30 horas, alcanzando una magnitud de 5.8 Richter. Los focos sísmicos son superficiales (entre 10 y 15 km. de profundidad), lo que ha acrecentado los efectos dañinos. En los últimos días la actividad sísmica se ha reducido, desplazándose los focos hacia otras fallas gemelas situadas al norte.

Durante esta crisis lo que mejor ha funcionado ha sido el mecanismo de respuesta de la Protección Civil, consiguiendo en dos días el alojamiento de más de 20.000 afectados y la organización de toda la asistencia logística necesaria. También han resultado muy positivas las labores de búsqueda y localización de víctimas a través de equipos de georadar GPR, así como la solidaridad social, incluyendo las labores de un gran número de ingenieros y geólogos que están inspeccionando todos los edificios, a pesar del riesgo derivado de la constante actividad sísmica y de los efectos locales de amplificación. Otro aspecto positivo ha sido el óptimo conocimiento sobre los fenómenos sísmicos que han producido los daños y su coherencia con la cartografía de riesgo sísmico producida desde 1999.

En el lado negativo se ha puesto de relieve que, aunque existen normas de análisis de riesgo, estudios geológicos obligatorios y reglamentos de diseño sismorresistente en la edificación desde 1980-1996, los centros históricos urbanos siguen sin ser adaptados para que resistan ante un terremoto, sorprendiendo sin embargo que algunos edificios antiguos han resistido mejor de lo que se esperaba. Más regativo aún es que edificios recientes de hormigòn armado como el Hospital de L’Aquila hayan quedado semidestruidos, lo que ha motivado la intervención de la Fiscalía para averiguar posibles responsabilidades.

Adaptar todos los edificios de Italia situados en zonas de riesgo supone una alta inversión y requiere un programa de muchos años de duración. Pero es importante que la población sea informada de la necesidad de adoptar medidas correctoras en los edificios para prevenir nuevos desastres futuros.

Información sobre datos sismicos y localización de las fallas: Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología

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ROMA (AP) - Italia es uno de los países más propensos del mundo a sufrir terremotos, pero la gran mayoría de sus edificios en las zonas más vulnerables no satisfacen los parámetros normales de las construcciones a prueba de sismos, según expertos.

Los científicos dicen que esa es la razón por la que el temblor del lunes en L’Aquila generó tanta devastación.

Numerosos edificios de departamentos se desmoronaron, los campanarios de las iglesias se vinieron abajo y parte de un hotel se derrumbó, lo mismo que los dormitorios de una universidad. Un hospital quedó casi inutilizado y no quedó casi nada del edificio que albergaba las dependencias del gobierno encargadas de manejar las tareas de rescate.

Al menos 279 personas fallecieron en el temblor de 6,3 grados de magnitud.

“Un temblor de esta magnitud, si hubiese construcciones adecuadas, generaría temor, causaría algunos problemas, pero no provocaría derrumbes” de edificios, afirmó Enzo Boschi, presidente del Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología, en una entrevista radial.

Casi la mitad de Italia es terreno considerado “peligroso” por su actividad sísmica, según un informe preparado en el 2008 por Boschi y otros expertos italianos. Pero solo el 14% de los edificios en esas áreas son a prueba de sismos, señala el informe.

Una de las estructuras que más daños sufrió en L’Aquila fue la de los dormitorios de la universidad, construida hace pocas décadas y donde perecieron tres estudiantes, mientras que hay otros cuatro desaparecidos, que probablemente estén también muertos bajo los escombros.

En el hospital de L’Aquila hubo que evacuar los pacientes porque la instalación no era segura. El hospital no pudo atender a ninguna de las 1.500 personas que sufrieron lesiones en el terremoto.

Paolo Rocchi, arquitecto romano que ayudó a salvar la Basílica de San Francisco en Asís luego de que la iglesia sufriese serios daños en un terremoto en 1997, dijo que los daños del hospital eran “absurdos” si se toma en cuenta que el terremoto no fue tan destructivo.

Rocchi declaró al diario Il Sole 24 Ore que el hospital, construido hace menos de 15 años, debió haber seguido los parámetros adoptados después de un temblor que estremeció Nápoles en 1980.

Todavía no está claro por qué se derrumbó parte del hospital, pero Rocchi planteó la posibilidad de que, como ha ocurrido en el pasado, no se haya usado cemento ni hormigón armado de buena calidad.

Un tribunal del sur de Italia halló culpables en febrero a cinco personas causadas de irregularidades en la construcción de una escuela que se derrumbó en un terremoto del 2002. Los fiscales adujeron que la deficiente construcción agravó la tragedia, en la que murieron 28 personas, incluidos casi todos los niños de primer grado del pueblo.

El informe de Boschi y los expertos Guido Bertolaso y Franco Barberi lamenta que Italia está tan atrasada en relación con otros países industrializados en lo que se refiere a medidas preventivas para las zonas de temblores.

“Pese a que sabemos desde siempre que nuestro país es altamente sísmico, la clasificación (de las zonas de riesgo) y las medidas antisísmicas llegaron con mucha demora”, sostuvo.

Visiblemente exasperado, Boschi dijo: “No es parte de nuestra cultura la construcción de edificios apropiados para una zona de temblores –edificios que pueden resistir (sismos)– ni modificar los antiguos. Es algo que jamás se ha hecho”.

Los romanos de la antigüedad empleaban piedras y argamasa de buena calidad y preferían edificios de grandes dimensiones, que duraron dos milenios, pero los constructores medievales no disponían de tantos medios y apelaron a materiales de mala calidad, al tiempo que redujeron el tamaño, indicó Giorgio Croci, ingeniero romano especializado en monumentos antiguos.

“Hoy se puede mejorar la construcción”, acotó, incorporando cadenas que conecten las paredes horizontalmente y limitando la vibración durante un temblor, afirmó Croci en una entrevista telefónica. Otra técnica es el uso de ganchos de acero para unir las vigas de madera a las paredes.

territalia.JPG El reciente terremoto ocurrido en los Abruzos (Italia), con 290 muertos, 1.500 heridos y más de 15.000 viviendas dañadas o destruidas, podría ser utilizado como escenario de referencia de un posible terremoto destructivo que pudiera ocurrir en alguna de las zonas de mayor riesgo sísmico en España. Terremotos similares o, incluso, de magnitud ligeramente superior afectaron a la comarca de la Vega Baja del Segura, en 1829, y a la provincia de Granada en 1885.

Las similitudes entre España e Italia en cuanto al tipo de edificación, infraestructuras, patrimonio monumental, normas de construcción sismorresistente y desarrollo equivalente de los sistemas de protección civil, convierte a este evento en un posible patrón para diseñar algún ejercicio de simulación de emergencia sísmica en nuestro país, similar al simulacro de terremoto en California que se desarrolló a finales del pasado año.

Aunque España ha venido desarrollando en los últimos años una abundante normativa de riesgo sísmico, que abarca no solo la reglamentación de construcción antisísmica, sino también la preparación de planes de emergencia específicos en todas las Comunidades Autónomas con riesgo sísmico, la ausencia prolongada (y afortunada) de catástrofes de este tipo podría implicar un exceso de confianza en cuanto a las capacidades preventivas y de respuesta existentes.

El terremoto de Italia pone de manifiesto que, a pesar de tratarse de un país con elevado riesgo sísmico y con una normativa de construcción adecuada para que los edificios soporten el empuje horizontal que generan las ondas sísmicas, sorprende el gran número de edificios dañados en las poblaciones cercanas al área epicentral.

“No está en nuestra cultura construir edificios de manera correcta en una zona sísmica y modificar los viejos”, ha dicho el Director del Instituto Nacional de Geofísica italiano.

¿Y en España? ¿Cómo responderían los edificios ante un terremoto similar?

La Plataforma de Naciones Unidas de información obtenida desde el espacio para la gestión de emergencias (UN-SPIDER), organiza en Viena durante los días 2 al 4 de junio de 2009 un taller sobre Capacidades para la Reducción de Desastres, en donde se discutirá sobre los recientes avances en tecnología espacial aplicada a la gestión del riesgo de desastres.

La Plataforma UN-SPIDER fue creada en el ámbito de Naciones Unidas en el año 2007, con la finalidad de establecer un programa que proporciones a todos los países y a todas las organizaciones internacionales y regionales acceso universal a todo tipo de información y servicios basados en la tecnología especial que puedan ser de utilidad para la gestión de desastres, con miras a apoyar el ciclo completo de la gestión de desastres, permitiendo el acceso a la información obnenida desde el espacio para apoyar las medidas de respuesta, tendiendo así un puente entre la gestión de desastres y las comunidades especializadas en actividades espaciales, y facilitando el fomento de capacidad y el fortalecimiento institucional, en particular de los países en vías de desrrollo.

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Informe del Feinstein International Center: THE HUMANITARIAN COSTS OF CLIMATE CHANGE:

Este reciente informe del Feinstein International Center ha utilizado un número de diferentes modelos para proyectar en un horizonte de 20 años el aumento probable de costes humanitarios a consecuencia del cambio climático. Los descubrimientos indican que el cambio climático tendrá un impacto significativo en costes humanitarios y que la tasa de este incremento podría oscilar entre el 32%, teniendo en cuenta únicamente los cambios en la frecuencia de los desastres, hasta el 1600% si se tienen en cuenta otros criterios, como como la intensidad.

Noticias:
23-02-2009 (Europa Press)

Los investigadores sobre el desarrollo del cambio climático solicitan contar con “datos significativos” que puedan contribuir a ayudar a las agencias humanitarias que trabajan en los países más afectados, dado que el modelo de estudio actual está afectado por “predicciones salvajemente sensacionalistas”, tanto por lo alto como por lo bajo, y que distorsionan cualquier tipo de estudio al respecto .

En el centro de esta petición se encuentra un informe publicado por el Centro Internacional Feinstein de la Universidad estadounidense de Tufts, que en un principio, emplea varios modelos para proyectar el más que posible aumento en gasto humanitario durante los próximos 20 años, basándose en la intensidad y la frecuencia de los desastres naturales. Pero ese no es el objetivo real del informe.

Para el director del centro y uno de los investigadores, Peter Walker, el informe quiere decir, a grandes rasgos: “Basta de predicciones salvajes y sensacionalistas, admitamos que el verdadero problema es que hemos sido negligentes en los datos que hemos recopilado, y que nos hemos puesto en una situación donde estamos recibiendo enormes presiones para decir algo significativo sobre nuestras perspectivas de futuro”, afirmó en declaraciones recogidas por la agencia de información de Naciones Unidas, IRIN.

Con todo, el informe estima que más de 250 millones de personas resultan afectadas, cada año, por los desastres naturales; desde 1992 se han gastado cerca de 2,7 billones de dólares en la respuesta internacional a ciclones, inundaciones y sequías en alimentos cuatro regiones del mundo: el sudeste de Asia, India y los estados vecinos, este de África y Centroamérica, según el informe Feinstein.

Pero para Walker, el futuro es “inherentemente impredecible”, y las agencias de ayuda están obligadas a “abandonar sus antiguos y confortables modelos lineales sobre el cambio climático” para convertirse en actores más adaptables, flexibles, y abiertos a recomendaciones”.

El informe apunta a que el gasto en reconstrucción podría dispararse un 32 por ciento, teniendo en cuenta los cambios que puedan tener lugar en lo que se refiere a la frecuencia de los desastres. Si estos desastres fueran especialmente intensos, el gasto podría aumentar un desorbitado 1.600 por ciento.

Walker indicó que el primer paso a dar es “definir el problema” con objeto de proyectar ajustadamente los costes humanitarios, ante la ausencia de datos integrales sobre gastos y desastres.

DEFINIR EL PROBLEMA

“La definición que uno escoja depende de para qué vas a emplear los datos”, indicó Walker, quien indicó que la definición depende de “si uno quiere calcular el coste del desastre, si quieres determinar el futuro bienestar de los supervivientes, si uno quiere calcular alguna forma de compensación estatal para las víctimas”

Hay que tener cuidado también con la terminología: “coste humanitario puede entenderse como el coste que comporta para la agencia humanitaria, pero también puede dar lugar a malentendidos”, según explicó. En este caso, los investigadores han decidido emplear el coste internacional estimado por las agencias humanitarias, pero los investigadores esperan que “se transmita la idea de que es imposible decir nada definitivo sobre el verdadero gasto que supondrá reconstruir las vidas de los afectados por los desastres naturales”.

DATOS ECONÓMICOS

El paso siguiente consistirá en examinar las tendencias registradas por los últimos desastres para proyectar el gasto futuro de reconstrucción, pero los investigadores anticipan que la tarea se ve dificultada en gran parte por los obstáculos a la hora de recopilar datos de las principales agencias humanitarias, las que dependen de Naciones Unidas y la Cruz y Media Luna Rojas.

Por ejemplo, el sistema financiero de Naciones Unidas no siempre tiene en cuenta el a veces “considerable gasto de las ONG, que se refleja en una base de datos voluntaria, que suele tener grandes agujeros”. En el caso de la Cruz Roja, sus informes se remontan a 1919, pero “nos encontramos con que han cambiado en dos o tres ocasiones la forma en la que clasifican los desastres naturales por lo que es imposible desarrollar un registro histórico que tenga validez”.

Una aproximación alternativa consistiría en “la construcción de un modelo de pensamiento sobre la forma en la que trabajan los sistemas humanos y naturales, y que proporcionaría una estimación de eventos futuros”.

PREDECIR EL CLIMA

Habiendo hecho esto, el informe estima necesario hallar un modelo a muy largo plazo, porque las predicciones más exactas sólo alcanzan a 20 años y se encuentran distorsionadas por tres aspectos principales. El primero es que dos décadas “es un tiempo muy corto en lo que se refiere a cambios del clima, y muchos científicos se muestran reticentes a efectuar cualquier tipo de predicción para un período tan corto”.

En segundo lugar, “las diferencias entre los modelos que anticipan un cambio máximo y lo que anticipan un cambio mínimo son enormes, y no hay forma de saber cuál es la verdadera”, según el experto.

“Finalmente, los modelos climáticos predicen eventos extremos, y es necesario saber cómo enfrentarse desde una sequía hasta una hambruna, desde un huracán a un huracán dañino, desde una inundación a viviendas inundadas… hay muchas zonas de incertidumbre”.

Walker concluyó que las agencias tienen que “estar más preocupadas con un sistema riguroso y sistemático de recopilación de datos” porque “una vez que los datos mejorados sean puestos a disposición de los investigadores, será necesario realizar nuevos estudios sobre peligros, vulnerabilidad, cambio climático y respuesta humanitaria”.

Enlace a: THE HUMANITARIAN COST OF CLIMATE CHANGE. Feinstein International Center

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Playa de Nules (Castellón) con viviendas ocupando el dominio público. Foto: Ángel Sánchez.

El pasado 5 de diciembre el Consejo de Ministros aprobó la remisión a las Cortes Generales del Proyecto de Ley General de Navegación Marítima que, entre otros fines, actualiza el régimen jurídico de este sector y presta especial atención a la protección medioambiental. Sin embargo, en la disposición final cuarta del proyecto se añade una modificación a la Ley de Costas que suaviza sus condiciones de aplicación. Concretamente, se establece que las concesiones otorgadas a las viviendas construidas legalmente sobre el dominio público antes de 1988 serán transmisibles, previa autorización de la Demarcación o Servicio de Costas, por “actos inter vivos”, subrogándose el nuevo titular en los derechos y obligaciones derivados de la concesión. Es decir, que las concesiones no solo se podrán heredar, sino que se podrán vender y comprar. Hasta ahora el Estado otorgaba una concesión de 30 años, ampliable a 60, a los propietarios de viviendas construidas en dominio público pero no podrían venderlas. La modificación introducida, de ser aprobada por el Parlamento, podría dificultar la recuperación del dominio público, ya que al autorizarse las transmisiones es de esperar que se produzcan revalorizaciones que hagan más difícil la adquisición del suelo por el Estado para asegurar su protección.

La decisión del gobierno puede deberse al profundo malestar entre gran número de ciudadanos que se han encontrado con la imposibilidad de vender las casas que quedaban en poder del Estado, en base al proceso de deslinde del dominio público marítimo terrestre, promovido en aplicación de la Ley de Costas. La protestas se han extendido a propietarios extranjeros, creándose una potente plataforma (Plataforma Nacional de Afectados por la Ley de Costas) para defender a los perjudicados.

Sin embargo, la protección del dominio público marítimo terrestre es una necesidad de primer orden, no solo por razones conservacionistas. sino por los daños que se pueden producir a causa de las inundaciones costeras provocadas por tormentas en alta mar, acompañadas de vientos que empujan las mareas hasta puntos en tierra muy elevados, como ocurrió en la Costa Brava a finales de diciembre del pasado año. Las causas profundas de las inundaciones costeras (precipitaciones y nivel del mar) son debidas a fenómenos naturales esencialmente incontrolables, pero los daños también dependen en gran medida de acciones antrópicas como el talado de bosques en la cuencas hidrográficas superiores, el estrechamiento de los cauces de los ríos y la supresión de las zonas de inundación naturales, drenajes inadecuados y, sobre todo, la construcción masiva de edificios en el litoral.

Efectos del temporal marítimo de 28 de diciembre de 2008 en Tossa de Mar (Costa Brava)
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Estos días pasados, con tantos fenómenos adversos, los meteorólogos han sido el blanco de las críticas de los políticos. Les han dicho que sus previsiones se quedaron cortas, que fueron erróneas cuando aparecieron las nevadas y los vientos. En mi opinión los pronósticos son bastante fiables. Lo que falta es mejorar la comunicación a los ciudadanos y fortalecer la educación en materia de riesgos naturales.

Un artículo de Miguel Ángel Barroso, publicado el 1 de febrero en Domingos de ABC, difundido en la red a través de sur.es, eldiariomontañes.es y lavozdigital.es, recoge interesantes aportaciones de los meteorólogos en este debate.

MIGUEL ÁNGEL BARROSO
Si la borrasca cambió de una forma impredecible no lo pueden predecir. Pero si no lo predicen los que lo tienen que predecir, ¿cómo piensan ustedes que lo vamos a predecir aquellos que estamos esperando la predicción?». El ya mítico trabalenguas de la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, encierra una gran verdad después de ser estudiado minuciosamente: la meteorología es una ciencia inexacta. Si bien los expertos que se ganan la vida con ello no están dispuestos a pagar los platos rotos por la reciente ‘ciclogénesis explosiva’. Rubalcaba ya les lanzó un dardo envenenado tras la nevada que colapsó Madrid el 9 de enero, y con el temporal de viento que sacudió más tarde la Península volvió a acusarles de que sus advertencias «se habían quedado cortas».
Ángel Rivera, que fue jefe de Predicción de la Agencia Estatal de Meteorología y actualmente oficia como portavoz, declara que «estamos dispuestos a que nos hagan una auditoría, porque hemos actuado bien». Lo cierto es que no da abasto. El tiempo siempre es noticia, pero no los meteorólogos, encerrados con sus ordenadores e instrumentos de medición y entretenidos con ecuaciones matemáticas.
En alguna Semana Santa o puente festivo han saltado al candelero, señalados por un indignado sector hotelero que se siente perjudicado por sus augurios; sin embargo, la reacción del ministro del Interior les ha sorprendido. «Semanas de pasión», bromea Rivera, que ha sido testigo de la evolución de esta ciencia desde los tiempos del modelo sinóptico, que se utilizaba cuando Mariano Medina era el referente mediático, hasta la irrupción de los modelos numéricos.
«Antes, el meteorólogo estudiaba las observaciones y establecía los modelos conceptuales de frentes, de borrascas… y elaboraba una sinopsis. A partir de ésta aplicaba sus reglas y hacía un mapa para las siguientes veinticuatro o treinta y seis horas», explica Rivera. «Ahora se trata de realizar simulaciones matemáticas de la naturaleza. Lo primero que se hace es recabar información en todo el mundo. Un satélite no envía fotografías, sino datos. Es preciso asimilar bien ese caudal, porque si un modelo matemático parte de un análisis deficiente, mal asunto. Después de la recogida, el ordenador o bien el experto -hay 120 predictores en España- realizan una serie de estructuras. La verdad es que esta responsabilidad recae cada vez más en las computadoras. Por último, se elaboran las predicciones y se distribuyen a los sistemas de comunicación».
Las televisiones y demás medios reciben los pronósticos de forma continua, aunque cada cual tiene, digamos, «libertad de cátedra». El cómo llega finalmente la información al usuario es algo que obsesiona a Ángel Rivera. «En la época de Mariano Medina las predicciones serían mejores o peores, pero no había muchas dudas; ahora nos están contando una docena de versiones distintas, y hay quien se acoge a la versión menos mala para coger el vehículo y salir de viaje. Salvo TVE, que dedica seis o siete minutos a esta información, el resto de los canales sintetiza demasiado».
Mario Picazo, el ‘hombre del tiempo’ más popular de Telecinco, cree que la meteorología «no es noticia los 365 días del año, pero sí la mitad, y en situaciones extraordinarias sería bueno contar con miniespacios, como cuando se produce alguna noticia de alcance y se ofrecen avances informativos. La reacción del público le provoca no pocas reflexiones. «El tiempo tiene un tirón impresionante en las curvas de audiencia. A veces la gente percibe que somos demasiado sensacionalistas y que la cosa no es para tanto, de modo que la información acaba desvirtuándose. Reconoce sentir una cierta presión psicológica cuando llegan las vacaciones de Semana Santa. «Algunas comunidades son muy sensibles a causa del turismo. Tampoco decimos a los ciudadanos ‘no se les ocurra ir hacia allí’, sino que sean precavidos».
A Roberto Brasero, de Antena 3, le preocupa que le tomen en serio. «De entrada contamos con un espacio reducido y tengo la impresión de que sonamos a runrún de fondo a la hora de la siesta. Brasero destaca las dificultades para dar más minutos a la meteorología en las cadenas generalistas. «Casi me doy con un canto en los dientes con lo que tengo. ¿Presión? Hombre, a veces fastidias a la hostelería, pero favoreces al público, que es a quien nos debemos». Sobre las acusaciones de «cortedad» vertidas por Rubalcaba cree que «lo fácil para un comunicador del tiempo es pasarse. No habría que criticar, sino felicitar a quien con suficiente antelación alertó de un fenómeno extremo inusual y virulento, la ciclogénesis explosiva»
Otro aspecto en el que se debe profundizar es por qué se sale a la calle o a la carretera desoyendo las recomendaciones. Habría que involucrar a los sociólogos en esto. ¿Qué entienden los ciudadanos?, ¿cómo reaccionan ante los avisos? Antes se quedaban en casa; ahora confían en su suerte, en la calidad de sus vehículos o, directamente, desconfían de la información que les proporcionamos. No hay educación sobre la vulnerabilidad ante los fenómenos meteorológicos. Los programas divulgativos han desaparecido de la parrilla, precisamente ahora que contamos con más herramientas para hacerlos rigurosos y atractivos.