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	<title>Comentarios en: Incendios forestales en las Islas Canarias</title>
	<link>http://icogblogs.com/riesgos/2007/08/01/incendios-forestales-en-las-islas-canarias/</link>
	<description>Blog de noticias, opiniones e información sobre riesgos naturales.</description>
	<pubDate>Fri, 18 May 2012 23:14:01 +0000</pubDate>
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	<item>
		<title>Por: joselg</title>
		<link>http://icogblogs.com/riesgos/2007/08/01/incendios-forestales-en-las-islas-canarias/#comment-25</link>
		<author>joselg</author>
		<pubDate>Wed, 08 Aug 2007 18:19:13 +0000</pubDate>
		<guid>http://icogblogs.com/riesgos/2007/08/01/incendios-forestales-en-las-islas-canarias/#comment-25</guid>
		<description>Hacia tiempo que no veía en la prensa extranjera tantas crónicas sobre esta tragedia que ha ocurrido en nuestro país. Prácticamente todos los periódicos del mundo:  &lt;a href="http://www.lemonde.fr/web/article/0,1-0@2-3214,36-940611@51-926610,0.html" rel="nofollow"&gt;Le Monde&lt;/a&gt;, The New York Times, el Moskovskaya Pravda, Le Figaro,  el Frankfurter Allgemeine Zeitung, The Independent ... han dedicado muchas páginas a este tráfico suceso, y creo que se tendría que seguir escribiendo más para que no se olvide esta desgracia que ha ocurrido en Canarias y no nos conformemos con las medidas paliativas de siempre sino con medidas eficaces que pongan los medios para que, como dice Dl, esto no vuelva a repetirse.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Hacia tiempo que no veía en la prensa extranjera tantas crónicas sobre esta tragedia que ha ocurrido en nuestro país. Prácticamente todos los periódicos del mundo:  <a href="http://www.lemonde.fr/web/article/0,1-0@2-3214,36-940611@51-926610,0.html" rel="nofollow">Le Monde</a>, The New York Times, el Moskovskaya Pravda, Le Figaro,  el Frankfurter Allgemeine Zeitung, The Independent &#8230; han dedicado muchas páginas a este tráfico suceso, y creo que se tendría que seguir escribiendo más para que no se olvide esta desgracia que ha ocurrido en Canarias y no nos conformemos con las medidas paliativas de siempre sino con medidas eficaces que pongan los medios para que, como dice Dl, esto no vuelva a repetirse.</p>
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		<title>Por: Dl</title>
		<link>http://icogblogs.com/riesgos/2007/08/01/incendios-forestales-en-las-islas-canarias/#comment-24</link>
		<author>Dl</author>
		<pubDate>Wed, 08 Aug 2007 12:36:16 +0000</pubDate>
		<guid>http://icogblogs.com/riesgos/2007/08/01/incendios-forestales-en-las-islas-canarias/#comment-24</guid>
		<description>Han sido seis días de locura y de fuertes emociones, la inmensa mayoría de ellas tristes. El panorama que va quedando tras la pesadilla es desolador, pero al menos ahora tenemos el campo libre para iniciar de inmediato la recuperación de todo aquello que sea posible. Habrá que evaluar los daños y ver si alguna de las muchas especies únicas ha desaparecido para siempre. Si no, sólo queda repoblar y esperar que nuestros hijos puedan asistir a un espectáculo de la naturaleza como el que nosotros podíamos disfrutar hace apenas una semana. Habrá que ver si llegan las ayudas prometidas y cómo llegan, para que todos aquellos que han perdido algo, mucho o poco, en la desgracia puedan rehacer lo que con tanto esfuerzo habían levantado. Pero habrá cosas de las que uno ya nunca se podrá recuperar, como el dolor, la impotencia y la rabia ante una catástrofe que, de alguna forma, en alguna medida, podría haberse controlado más y mejor.

Las imágenes que he visto hoy son estremecedoras, quizás aún más que las del propio fuego, pues son su terrible resultado. Todo es gris o negro. Todo gris, todo negro. Canarias está de luto, un luto natural tejido por las llamas. Un luto que he incorporado a la bandera de nuestra comunidad, sobre la impresionante imagen de Reuters, como homenaje a la tierra, a aquellos que han colaborado en las labores de extinción y a todos los afectados, en especial a los que de manera heroica arriesgaron sus vidas para defender lo suyo y los de sus vecinos.

Ahora es el turno de las instituciones. Ha quedado demostrado que ni los planes de prevención ni los dispositivos de extinción están a las alturas de las especiales circunstancias de las islas. No es hora de rifirrafes políticos por ver quién sí y quién no. Todos tienen su cuota de responsabilidad en este desastre, y todos deben ponerse las pilas para garantizar que catástrofes de esta naturaleza no vuelven a repetirse.

Lo expresa JR Mora en http://www.humorgraficojr.com/blog/2007/08/02/dolor-de-islas/</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Han sido seis días de locura y de fuertes emociones, la inmensa mayoría de ellas tristes. El panorama que va quedando tras la pesadilla es desolador, pero al menos ahora tenemos el campo libre para iniciar de inmediato la recuperación de todo aquello que sea posible. Habrá que evaluar los daños y ver si alguna de las muchas especies únicas ha desaparecido para siempre. Si no, sólo queda repoblar y esperar que nuestros hijos puedan asistir a un espectáculo de la naturaleza como el que nosotros podíamos disfrutar hace apenas una semana. Habrá que ver si llegan las ayudas prometidas y cómo llegan, para que todos aquellos que han perdido algo, mucho o poco, en la desgracia puedan rehacer lo que con tanto esfuerzo habían levantado. Pero habrá cosas de las que uno ya nunca se podrá recuperar, como el dolor, la impotencia y la rabia ante una catástrofe que, de alguna forma, en alguna medida, podría haberse controlado más y mejor.</p>
<p>Las imágenes que he visto hoy son estremecedoras, quizás aún más que las del propio fuego, pues son su terrible resultado. Todo es gris o negro. Todo gris, todo negro. Canarias está de luto, un luto natural tejido por las llamas. Un luto que he incorporado a la bandera de nuestra comunidad, sobre la impresionante imagen de Reuters, como homenaje a la tierra, a aquellos que han colaborado en las labores de extinción y a todos los afectados, en especial a los que de manera heroica arriesgaron sus vidas para defender lo suyo y los de sus vecinos.</p>
<p>Ahora es el turno de las instituciones. Ha quedado demostrado que ni los planes de prevención ni los dispositivos de extinción están a las alturas de las especiales circunstancias de las islas. No es hora de rifirrafes políticos por ver quién sí y quién no. Todos tienen su cuota de responsabilidad en este desastre, y todos deben ponerse las pilas para garantizar que catástrofes de esta naturaleza no vuelven a repetirse.</p>
<p>Lo expresa JR Mora en <a href="http://www.humorgraficojr.com/blog/2007/08/02/dolor-de-islas/" rel="nofollow">http://www.humorgraficojr.com/blog/2007/08/02/dolor-de-islas/</a></p>
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		<title>Por: joselg</title>
		<link>http://icogblogs.com/riesgos/2007/08/01/incendios-forestales-en-las-islas-canarias/#comment-15</link>
		<author>joselg</author>
		<pubDate>Thu, 02 Aug 2007 16:34:13 +0000</pubDate>
		<guid>http://icogblogs.com/riesgos/2007/08/01/incendios-forestales-en-las-islas-canarias/#comment-15</guid>
		<description>Hola, Alfonso, te agradezco la opinión. 
Coincido en reconocer que la gestión de emergencias es un aspecto esencial de la acción pública y en que deberían encontrarse las fórmulas para mejorar la atención de los ciudadanos y del medio ambiente en estas situaciones tan lamentables.
Al hilo de tus comentarios me gustaría hacer algunas reflexiones.
Primero, con respecto al tema de que no se pensó en la protecciòn civil al redactarse la Constituciòn y que posteriormente las Administraciones autonòmicas extendieron sus competencias a esta materia, yo creo que evidentemente puede haber habido un cierto interés político por este tema en el ámbito autonómico, pero también ha habido bastante dejación por parte de la Administración General del Estado sobre la necesidad de mejorar las capacidades en esta materia. En realidad el Estado central ha carecido desde siempre de medios operativos adecuados en el ámbito de la protección civil, quizás porque la protección civil tenía vocación municipalista y territorial, por eso los bomberos siempre han dependido de los Ayuntamientos o de las Diputaciones, y ahora de las Comundiades Autónomas, pero nunca que yo sepa ha habido interés nacional por dotar al Estado de recursos nacionales para atención en emergencias. Quizás la UME sea la primera iniciativa ambiciosa en este sentido.
Otro tema que quiero destacar es que no es cierto que el Estado central carezca de facultades para intervenir y asumir la direcciòn y coordinaciòn de las emergencias, la verdad es que el Estado puede asumir el control con tan solo realizar una declaración de emergencia de interés nacional por parte del Ministro del Interior, y hay mecanismos jurídicos que le permiten intervenir y el propio Tribunal Constitucional ya dictó una sentencia en el año 1990 clarificando el tema competencial de la protecciòn civil y estableciendo una reserva para que el Estado pudiera asumir la dirección de las actuaciones en situaciones de emergencias graves. El problema es que los gobiernos nunca quieren hacer uso de esas prerrogativas. Ellos sabrán por qué. Pero no creo que la causa sea el que no existan centros adecuados de coordinación y gestión, claro que existen. En mi opiniòn lo que hay que hacer es utilizar lo que hay y mejorarlo. Y no olvidarse de la prevención, que siempre es la hermana pobre en el tema de la protección civil.

Saludos

José L. González</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Hola, Alfonso, te agradezco la opinión.<br />
Coincido en reconocer que la gestión de emergencias es un aspecto esencial de la acción pública y en que deberían encontrarse las fórmulas para mejorar la atención de los ciudadanos y del medio ambiente en estas situaciones tan lamentables.<br />
Al hilo de tus comentarios me gustaría hacer algunas reflexiones.<br />
Primero, con respecto al tema de que no se pensó en la protecciòn civil al redactarse la Constituciòn y que posteriormente las Administraciones autonòmicas extendieron sus competencias a esta materia, yo creo que evidentemente puede haber habido un cierto interés político por este tema en el ámbito autonómico, pero también ha habido bastante dejación por parte de la Administración General del Estado sobre la necesidad de mejorar las capacidades en esta materia. En realidad el Estado central ha carecido desde siempre de medios operativos adecuados en el ámbito de la protección civil, quizás porque la protección civil tenía vocación municipalista y territorial, por eso los bomberos siempre han dependido de los Ayuntamientos o de las Diputaciones, y ahora de las Comundiades Autónomas, pero nunca que yo sepa ha habido interés nacional por dotar al Estado de recursos nacionales para atención en emergencias. Quizás la UME sea la primera iniciativa ambiciosa en este sentido.<br />
Otro tema que quiero destacar es que no es cierto que el Estado central carezca de facultades para intervenir y asumir la direcciòn y coordinaciòn de las emergencias, la verdad es que el Estado puede asumir el control con tan solo realizar una declaración de emergencia de interés nacional por parte del Ministro del Interior, y hay mecanismos jurídicos que le permiten intervenir y el propio Tribunal Constitucional ya dictó una sentencia en el año 1990 clarificando el tema competencial de la protecciòn civil y estableciendo una reserva para que el Estado pudiera asumir la dirección de las actuaciones en situaciones de emergencias graves. El problema es que los gobiernos nunca quieren hacer uso de esas prerrogativas. Ellos sabrán por qué. Pero no creo que la causa sea el que no existan centros adecuados de coordinación y gestión, claro que existen. En mi opiniòn lo que hay que hacer es utilizar lo que hay y mejorarlo. Y no olvidarse de la prevención, que siempre es la hermana pobre en el tema de la protección civil.</p>
<p>Saludos</p>
<p>José L. González</p>
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	<item>
		<title>Por: Alfonso del Real</title>
		<link>http://icogblogs.com/riesgos/2007/08/01/incendios-forestales-en-las-islas-canarias/#comment-14</link>
		<author>Alfonso del Real</author>
		<pubDate>Thu, 02 Aug 2007 08:29:01 +0000</pubDate>
		<guid>http://icogblogs.com/riesgos/2007/08/01/incendios-forestales-en-las-islas-canarias/#comment-14</guid>
		<description>Cuando se elaboró la Constitución y se hizo el diseño inicial del reparto de las competencias entre el Estado y las Comunidades autónomas que pudiesen crearse, nadie pensó en la protección civil y la gestión de las emergencias. 

A partir de ese silencio constitucional, que se extiende también a los primeros Estatutos de Autonomía, se generó una práctica, ratificada por el Tribunal Constitucional, según la cual todas las instancias de la organización territorial pueden asumir responsabilidades en materia de protección civil y gestión de emergencias, desde los Ayuntamientos hasta el Estado pasando por las Comunidades autónomas. Con todo, la progresiva extensión de las competencias de estas últimas las ha llevado a hacerse con el papel preponderante en el ámbito que nos ocupa.

No se puede decir que con gran éxito. Todos los años, y de manera muy especial en verano, se repiten situaciones de emergencia en las que la capacidad y los medios de reacción de la Comunidad autónoma afectada, sea ésta cual sea, se ven irremediablemente desbordados. Llega entonces del momento de requerir la ayuda de otras Comunidades autónomas y del Estado, que muchas veces no están preparados para ofrecerla con la eficacia deseable.

Si hay alguna prueba de lo perjudicial que resulta para los ciudadanos la actual deriva de nuestro Estado autonómico caracterizado por una ilimitada voracidad competencial autonómica, es este fracaso en la gestión de un aspecto de la acción pública tan esencial como es la gestión de las emergencias. Los nuevos Estatutos, ciegos a la realidad, se empecinan en proclamar la "exclusividad" competencial autonómica sobre la protección civil, tratando de marginar por completo al Estado.

Hay que olvidarse, en éste como en otros terrenos, de absurdos "blindajes" competenciales y devolverle al Estado el papel que le corresponde en la prestación de los grandes servicios públicos. Eso se plasmaría en la creación de un Centro Nacional de Gestión de Emergencias desde el cual el Estado pudiera intervenir, de forma profesionalizada y coordinada, en todas aquellas catástrofes de dimensiones nacionales que sobrepasen el ámbito territorial de una Comunidad autónoma o en las que los medios de la Comunidad afectada se vean desbordados.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando se elaboró la Constitución y se hizo el diseño inicial del reparto de las competencias entre el Estado y las Comunidades autónomas que pudiesen crearse, nadie pensó en la protección civil y la gestión de las emergencias. </p>
<p>A partir de ese silencio constitucional, que se extiende también a los primeros Estatutos de Autonomía, se generó una práctica, ratificada por el Tribunal Constitucional, según la cual todas las instancias de la organización territorial pueden asumir responsabilidades en materia de protección civil y gestión de emergencias, desde los Ayuntamientos hasta el Estado pasando por las Comunidades autónomas. Con todo, la progresiva extensión de las competencias de estas últimas las ha llevado a hacerse con el papel preponderante en el ámbito que nos ocupa.</p>
<p>No se puede decir que con gran éxito. Todos los años, y de manera muy especial en verano, se repiten situaciones de emergencia en las que la capacidad y los medios de reacción de la Comunidad autónoma afectada, sea ésta cual sea, se ven irremediablemente desbordados. Llega entonces del momento de requerir la ayuda de otras Comunidades autónomas y del Estado, que muchas veces no están preparados para ofrecerla con la eficacia deseable.</p>
<p>Si hay alguna prueba de lo perjudicial que resulta para los ciudadanos la actual deriva de nuestro Estado autonómico caracterizado por una ilimitada voracidad competencial autonómica, es este fracaso en la gestión de un aspecto de la acción pública tan esencial como es la gestión de las emergencias. Los nuevos Estatutos, ciegos a la realidad, se empecinan en proclamar la &#8220;exclusividad&#8221; competencial autonómica sobre la protección civil, tratando de marginar por completo al Estado.</p>
<p>Hay que olvidarse, en éste como en otros terrenos, de absurdos &#8220;blindajes&#8221; competenciales y devolverle al Estado el papel que le corresponde en la prestación de los grandes servicios públicos. Eso se plasmaría en la creación de un Centro Nacional de Gestión de Emergencias desde el cual el Estado pudiera intervenir, de forma profesionalizada y coordinada, en todas aquellas catástrofes de dimensiones nacionales que sobrepasen el ámbito territorial de una Comunidad autónoma o en las que los medios de la Comunidad afectada se vean desbordados.</p>
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