radionatural.jpgLa concentración residencial de radón, procedente de materiales geológicos del subsuelo, es un riesgo natural poco conocido, sin embargo, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, atribuye a esta causa la muerte de unas 21.000 personas al año, por considerarse el radón un carcinógeno humano.

Numerosos países ya han emprendido iniciativas normativas para regular los niveles de exposiciòn a la radiactividad natural y las medidas de protección aplicables. El país más avanzado en este tipo de reglamentación es Estados Unidos, en donde se define como nivel de actuación los 148 becquerels por metro cúbico, valor a partir del cual deben aplicarse medidas de protección.

En la Unión Europea se redactó en 1997 una guía técnica que establece niveles muy permisivos de actuación, entre 500 y 1000 becquerels por metro cúbico para concentraciones de radón en lugares de trabajo, aunque deja a los países miembros la libertad de establecer su nivel de protección por debajo de estos niveles. En Francia, la normativa vigente obliga a medir desde 2004 los niveles de radón en las escuelas, hospitales, residencias, balnerarios y otros edificios abiertos al público, estableciendo límites entre 400 y 1000 becquerels por metro cúbico.

En España se promulgó en 2001 el Reglamento sobre Protección Sanitaria de Radiaciones Ionizantes, pero excluye de su aplicación las exposiciones de radón en las viviendas o a los niveles naturales de radiación, es decir, a los radionucleidos contenidos en el cuerpo humano, a los rayos cósmicos a nivel del suelo o a la exposición por encima del nivel del suelo debida a los radionucleidos presentes en la corteza terrestre no alterada.

El mapa de radiactividad natural elaborado por el Consejo de Seguridad Nuclear identifica tres zonas básicas de riesgo: bajo, con menos de 150 Bq/m3; medio, entre 150 y 200 Bq/m3, y alto, con más de 200 Bq/m3, asociadas a las áreas graníticas de Galicia, Sierra de Guadarrama, norte de Extremadura y Salamanca.

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