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Hace 100 años una explosión de origen exterior azotó la región de Tunguska (Siberia, Rusia), cuyas causas siguen sujetas a incertidumbre, aunque una alta probabilidad apunta al impacto de un cuerpo extraterrestre, seguramente un asteroide o un cometa. Los científicos han llegado a esta doble hipótesis al descartar las otras por su rareza. Pero hasta la fecha no han hallado restos de ningún meteorito más que un posible cráter del impacto.

Se ha calculado que un evento como el de Tunguska tiene lugar cada 100 años, con lo que las posibilidades de que otro impacto similar al de esta región de Rusia tenga lugar, se incrementan cada día. Con un intervalo medio de cien años, se produce la caída de asteroides de roca o hierro mayores de 50 metros de diámetro, lo que puede producir catástrofes locales y tsunamis.

En la actualidad la NASA mantiene una vigilancia sobre los llamados asteroides potencialmente peligrosos para la Tierra, con su programa “Sentry” (Centinela), el programa supervisa y determina la peligrosidad de los cuerpos que podrían chocar contra la Tierra.

El “Sentry” depende del Jet Propulsion Laboratory de la NASA y contiene información referida a mas de 100 asteroides potencialmente peligrosos, sin que hasta el momento se halla detectado alguno en ruta de colisión con la Tierra, sin embargo el problema con los asteroides como el que exploto sobre Tunguska es que estos objetos se mueven tan lentamente que, cuando son descubiertos, es prácticamente imposible determinar su trayectoria exacta y, por lo tanto, sus posibles órbitas son infinitas, y la Tierra, un blanco factible. Por lo que los astrónomos saben que solo es cuestión de tiempo para que otro evento Tunguska se produzca en algún punto de nuestro planeta.

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