El reciente terremoto ocurrido en los Abruzos (Italia), con 290 muertos, 1.500 heridos y más de 15.000 viviendas dañadas o destruidas, podría ser utilizado como escenario de referencia de un posible terremoto destructivo que pudiera ocurrir en alguna de las zonas de mayor riesgo sísmico en España. Terremotos similares o, incluso, de magnitud ligeramente superior afectaron a la comarca de la Vega Baja del Segura, en 1829, y a la provincia de Granada en 1885.
Las similitudes entre España e Italia en cuanto al tipo de edificación, infraestructuras, patrimonio monumental, normas de construcción sismorresistente y desarrollo equivalente de los sistemas de protección civil, convierte a este evento en un posible patrón para diseñar algún ejercicio de simulación de emergencia sísmica en nuestro país, similar al simulacro de terremoto en California que se desarrolló a finales del pasado año.
Aunque España ha venido desarrollando en los últimos años una abundante normativa de riesgo sísmico, que abarca no solo la reglamentación de construcción antisísmica, sino también la preparación de planes de emergencia específicos en todas las Comunidades Autónomas con riesgo sísmico, la ausencia prolongada (y afortunada) de catástrofes de este tipo podría implicar un exceso de confianza en cuanto a las capacidades preventivas y de respuesta existentes.
El terremoto de Italia pone de manifiesto que, a pesar de tratarse de un país con elevado riesgo sísmico y con una normativa de construcción adecuada para que los edificios soporten el empuje horizontal que generan las ondas sísmicas, sorprende el gran número de edificios dañados en las poblaciones cercanas al área epicentral.
“No está en nuestra cultura construir edificios de manera correcta en una zona sísmica y modificar los viejos”, ha dicho el Director del Instituto Nacional de Geofísica italiano.
¿Y en España? ¿Cómo responderían los edificios ante un terremoto similar?
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