Archive for Febrero, 2010

Un equipo de matemáticos de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) ha desarrollado una aplicación informática que estima la magnitud de los desastres naturales y facilita a las ONGs la toma de decisiones.

El programa parte de la información sobre el tipo de desastre (terremoto, inundación, huracán, tsunami, incendio…), unidades cuantificables (escala Richter para terremotos, velocidad del viento para huracanes, etc.) y una medida de la vulnerabilidad de la zona. Para obtener ésta última, la más difícil de conseguir, los científicos emplean el índice de desarrollo humano que facilita la ONU por país, y lo modifican para ajustarlo a la situación de la región afectada.

Con estos datos la aplicación informática estima la magnitud de las consecuencias de la catástrofe, en términos de fallecidos, heridos, personas sin hogar, otros afectados y coste económico, una información muy útil para las ONG. La elección de estas variables se ha realizado a partir de la base de datos del Centro de Investigación en Epidemiología de Desastres de la Universidad de Lovaina (Bélgica), colaborador de la OMS.

Para enfrentarse a la alta imprecisión e incertidumbre de los datos que se manejan en estos casos, los investigadores trabajan con lógica difusa, una herramienta matemática que opera con intervalos de números (no con cifras exactas) para tratar de cuantificar “lo mucho o lo poco” de magnitudes como el número de heridos o afectados.

Fuente:
Knowledge-Based Systems Journal
A natural-disaster management DSS for Humanitarian Non-Governmental Organisations

En un reciente informe publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), se señala que el coste de reconstruir Haití después del terremoto del 12 de enero, podría oscilar entre 8.000 a 14.000 millones de dólares.

La técnica de medición del estudio se ha realizado utilizando técnicas econométricas de regresión simple (datos de panel e información sobre desastres naturales pasados con sus respectivas estimaciones de daños). Dentro de las variables significativas se utilizan la magnitud del desastre, el número de muertes, población y PBI per cápita en el país afectado.

El coste de reconstrucción tendrá un cálculo más detallado en la medida que se complete un estudio de necesidades post desastre. Los daños se han calculado asumiendo el coste de 200.000 a 250.000 muertos o desaparecidos, de acuerdo con los informes de evaluación del gobierno de Haití.

Aunque los resultados están sujetos a ciertas reservas, el estudio confirma que el terremoto de Haití ha sido probablemente el más destructivo de los desastres naturales de la era moderna, incluso mayor que el devastador tsunami del sureste asiático de 2004.

Fuente: Banco Interamericano de Desarrollo

Estimating the direct economic damage of the earthquake in Haiti

PEDRO PABLO HERNAIZ HUERTA, Doctor en Geología. 16/02/2010. El Pais.

La tremenda tragedia que asola a Haití ha puesto de manifiesto una vez más la enorme violencia y capacidad de destrucción de los fenómenos naturales derivados de la propia dinámica terrestre. Como en el caso de su más importante predecesora, la gran tragedia de Sumatra-Andamán (Indonesia) de diciembre 2004, el origen de la catástrofe ha sido de nuevo un terremoto, si bien en aquella ocasión el epicentro se situó mar adentro y el fenómeno devastador fue en realidad el tsunami producido por éste.

Los terremotos son producidos por fallas activas, es decir, fallas que se están moviendo en la actualidad. La enorme energía elástica acumulada durante décadas en los bloques situados a uno y otro lado de la falla a causa de los esfuerzos tectónicos, se libera súbitamente (y sin previo aviso) en forma de ondas P y S que cuando alcanzan la superficie terrestre se transforman en ondas superficiales (ondas Love y Rayleigh) con un gran poder destructivo. La escasa profundidad del epicentro del terremoto (10 kilómetros), sin posibilidad de atenuar su energía en su escaso trayecto a superficie, ha contribuido a amplificar la catástrofe de Haití y a que ésta se haya concentrado en torno a la vertical del epicentro. Las imágenes del bamboleo y sacudidas del terreno que mostró la televisión, captadas por video aficionados, registraban precisamente ese momento que duró apenas un minuto. El efecto se asemeja al de esos artilugios de feria que se mueven frenética y cíclicamente a un lado y a otro (ondas Love) y hacia arriba y abajo (ondas Rayleigh).

Sin duda, la baja calidad de la construcción, propia de un país extraordinariamente pobre y sin recursos, y la alta densidad de población en Puerto Príncipe, han contribuido a elevar notablemente el número de víctimas. No es casualidad que los terremotos con mayor número de víctimas ocurran precisamente en países pobres o en vías de desarrollo. Terremotos de intensidad similar o mayor ocurridos en países del primer mundo y altamente concienciados con el peligro sísmico, como es el caso del terremoto de Kobe en Japón, han producido un número elevado de víctimas mortales (5.000 muertos) pero lejos de las cifras apocalípticas registradas en Haití. Para aquellos países seriamente amenazados por la actividad sísmica, ésta es la única forma de prevención o mejor dicho, de mitigación, porque de hecho, una prevención absoluta o completamente efectiva, es difícil de poner en práctica, salvo que estemos dispuestos a mover de lugar a poblaciones y ciudades enteras. Desafortunadamente, a fecha de hoy la predicción resulta imposible, pese a los notables esfuerzos y avances realizados por la comunidad científica en esta disciplina. (more…)

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En 2009, el número total de personas que perdieron la vida y resultaron afectadas por desastres naturales ha sido menor que en 2008.

Según UNISDR y CRID, se han contabilizado en el mundo 327 sucesos catastróficos, que ocasionaron 10.416 muertos y cerca de 113 millones de afectados. En cuanto a las pérdidas económicas, se produjeron daños por valor de 34,9 billones de dólares. El desastre con mayor número de muertes fue el terremoto de 7.6 de magnitud de Sumatra, de 30 de septiembre, que provocó la muerte de 1.100 personas.

En la última década, casi el 60 por ciento de las víctimas de desastres naturales han fallecido a causa de terremotos.
El riesgo sísmico sigue siendo una de las amenazas más graves para millones de personas en todo el mundo. De hecho, 8 de las 10 ciudades más pobladas del mundo se encuentran asentadas en zonas de fallas activas. Estas megapolis son: Tokio, Méjico, Nueva York, Mumbai, Nueva Delhi, Shanghai, Kolkata y Yakarta.

2009 disasters in numbers