Archive for Marzo, 2010

El Consejo de Ministros ha aprobado el Plan Estatal de Protección Civil ante el Riesgo Sísmico. Se trata de un plan especial y de ámbito nacional, que establece la organización y procedimientos de actuación de los recursos y servicios del Estado necesarios para asegurar una respuesta eficaz del sistema de protección civil ante un terremoto de interés nacional.

Si bien el riesgo de seísmo en España es moderado, el potencial destructor de un terremoto es muy elevado. Por tanto, la eficaz asistencia a la población en una situación de emergencia provocada por un terremoto es uno de los mayores retos para los sistemas de protección civil. Una adecuada planificación en esta materia es esencial. (more…)

elpepivin.GIF Todas las inundaciones se producen de forma recurrente en las mismas áreas: las denominadas zonas inundables.
Estas zonas se caracterizan por presentar una geomorfología identificable (llanuras de inundación, abanicos aluviales, etc.) y depósitos sedimentarios singulares.
Los geólogos hemos elaborado una abundante cartografía de zonas inundables en gran parte de España. También hemos preparado guías para ayudar a los ciudadanos y a los poderes públicos a conocer los peligros naturales. Proyectos innovadores, como el sistema nacional de cartografía de zonas inundables, están en marcha en la actualidad.
Con este conocimiento y con la normativa en vigor relativa a la legislación de agua, planes hidrològicos, protección del dominio público, legislación urbanística, etc., se puede evitar que se construya en zonas inundables y que se aprueben planes urbanísticos en terrenos previsiblemente inundables.

Solo queda, quizás, una actuación decidida por parte de las Fiscalías Especiales de Medio Ambiente y Urbanismo para que persigan con contundencia cualquier infracción que vulnere las normas de protección de estas zonas, evitando la proliferación de construcciones inseguras.

José L. González / ICOG

El diario El Pais acaba de publicar un reportaje bajo el título “Alerta: el agua siempre vence al ladrillo“, en donde se denuncia un urbanismo desmedido en zonas inundables como responsable de las víctimas y daños que se ha producido últimamente en Madeira, La Rochelle o la zona del Guadalquivir. En el artículo se menciona el debate que enfrenta la seguridad de los ciudadanos con el derecho de las personas a seguir viviendo en su propia casa. También se recogen datos aportados por Ecologistas en Acción que cifran en 40.000 las construcciones existentes en España en zonas de dominio público hidráulico.

La prevención del riesgo de inundaciones ha dado un paso fundamental en los últimos años, con la aprobación de la directiva europea de evaluación y gestión de inundaciones, y con la ley estatal de suelo estatal. Ambas disposiciones prevén la obligatoriedad de elaboración de mapas de riesgos. En el caso de inundaciones, la iniciativa más importante está siendo coordinada por el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, a través del denominado Sistema Nacional de Cartografía de Zonas Inundables. La directiva europea de inundaciones da de plazo hasta el año 2013 para que los Estados tenga previstos los correspondientes mapas de riesgo.

En el año 2009, el ICOG públicó el libro “Mapas de Riesgos Naturales en la Ordenación Territorial y Urbanística“, que recoge las aportaciones de diversos especialistas de universidades, organismos de investigación, aseguradores, administraciones públicas y urbanistas, sobre cómo potenciar la cartografía de riesgos naturales en los procesos de ordenación territorial y urbana. Entre otras conclusiones, en este estudio se recomienda que, una vez que se avance en la disponibilidad de mapas de riesgos ante los diferentes peligros que puedan afectar al territorio, se debe impulsar la revisión o modificación de la ordenación urbanística en aquellos municipios en donde los uses permitidos no se adecuen al grado de peligrosidad y vulnerabilidad detectado.

Se barajan dos soluciones fundamentales para reducir en daño a las construcciones en zonas inundables: la primera, muy costosa, consistiría en construir obras estructurales de canalización y protección. La segunda, sería la expropiación. Pero existen otras medidas que también contribuyen a reducir el riesgo. Una de ellas, que podría ser válida para zonas de riesgo moderado, consiste en promover la suscripción de pólizas de seguros frente a inundaciones. Otra actuación fundamental es fomentar una mayor cultura de seguridad, que permita un mayor conocimiento sobre las consecuencias de los peligros naturales y en donde se tenga en cuenta que el riesgo es inherente a la transformación del territorio.

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José L. González / ICOG

El diario publico.es reveló ayer que España esconde decenas de fallas activas, capaces de provocar terremotos destructivos, pero esta información no está convenientemente recogida en el mapa de peligrosidad sísmica, que solo dispone de datos obtenidos con sismógrafos en los últimos 100 años, y con el testimonio subjetivo de los historiadores en los últimos siglos, aunque este registro es incompleto debido a la destrucción de bibliotecas en la época de la Reconquista.

En el citado artículo también se recogen declaraciones del investigador del IGME Miguel Ángel Rodríguez Pascua. En relación con la ausencia de peligrosidad en las dos Castillas, Aragón, Madrid y la cornisa cantábrica, este investigador señala que “si en época romana hubo un gran terremoto y su periodo de recurrencia es de 2.000 años, podría volver mañana y no lo sabemos”.

Efectivamente, la investigación en tectónica reciente y paleosismicidad permite extraer información sobre el funcionamiento actual de las fallas y las estructuras asociadas, con el objetivo de obtener los parámetros sísmicos de las fallas que son necesarias para evaluar la peligrosidad sísmica. Estas investigaciones son indispensables para caracterizar las fallas sismogénicas en aquellos ambientes geotectónicos donde los ciclos sísmicos de las fallas tienen una duración superior a la del registro histórico.

Por lo tanto, es imprescindible profundizar en el estudio de los terremotos, no solo mediante geofísica y técnicas instrumentales, sino aplicando métodos geológicos que nos permitan ampliar el conocimiento sobre fallas activas con periodos de retorno más amplios.

José L. González / ICOG

Las inundaciones no han dado tregua este invierno a Andalucia. Continuos episodios meteorológicos acompañados de fuertes lluvias han provocado el desbordamiento de ríos, numerosas evacuaciones, cortes en carreteras y vías de ferrocarril, el realojo de familias afectadas e importantes daños en bienes privados e infraestructuras públicas. poniendo en riesgo a diversos municipios de las provincias de Sevilla, Córdoba, Jaen y Málaga.

Sin embargo, el origen de estos daños no reside únicamente en la adversidad de los episodios meteorológicos. Como afirma el Defensor del Pueblo Andaluz, en un informe publicado en noviembre de 2009, bajo el título “Ordenación del Territorio y Urbanismo en los Informes de la Oficina del Defensor del Pueblo Andaluz”, la situación de riesgo creada por la construcción de inmuebles de distinta naturaleza en zonas de inundación es una realidad que, desgraciadamente, se ha propiciado a través de un crecimiento desmesurado e insostenible de las poblaciones, fruto, en gran medida, de las acciones y omisiones en la tutela del territorio de aquellas Administraciones que poseen, desde hace mucho tiempo, competencias muy claras para emitir informes, ejercer acciones y, en su caso, desestimar acuerdos de aprobación de planeamiento que vulneran normas sectoriales o son contrarias al principio de racionalidad técnica que debe estar siempre presente en la planificación territorial y urbanística.

Para que realmente cambie la situación y disminuyan los riesgos de que se repitan situaciones como las que han vivido este invierno algunos municipios de Andalucia es imprescindible una nueva cultura del territorio, en donde se asuma de una vez el compromiso de que jamás se apruebe un plan de ordenación urbanística que no incluya el mapa de riesgos naturales, de obligado cumplimiento desde la aprobación de la ley de suelo estatal, y que se establezcan las limitaciones en el uso de las zonas inundables para garantizar la seguridad de las personas y bienes, tal y como está previsto en el Reglamento del Dominio Público Hidráulico.

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Fuente: Europa Press

Las estadísticas de los últimos siete siglos han puesto de manifiesto que el sureste de Andalucía, concretamente Málaga, Granada y Almería, han registrado cada 100 años un terremoto de consecuencias especialmente destructivas. Por este motivo, el presidente del Colegio Oficial de Geólogos, Luis Eugenio Suárez, señaló que la zona podría volver a sufrir un caso similar al de siglos pasados, ya que el último de esta magnitud tuvo lugar en 1884 en Arenas del Rey (Granada), causando la muerte a más de 800 personas.

Suárez explicó que estas provincias se corresponden con una zona sísmica y pidió a los ayuntamientos que se extremen precauciones garantizándose la aplicación de las normas sismorresistentes en los edificios.

En declaraciones a Europa Press, manifestó que los datos muestran que “cada cien años aproximadamente se produce un terremoto destructivo de magnitud seis o siete en la escala Richter”. Aunque señaló que “la población debe conocer este riesgo”, subrayó que “es asumible y que no debe crear alarma”. (more…)

Una niña de 12 años salvó la vida de buena parte de los habitantes del archipiélago Juan Fernández, a 600 kilómetros de la costa chilena, al alertar sobre las olas gigantes que devastaron las islas tras el terremoto que asoló el centro y sur de Chile el pasado 27 de febrero. La menor, llamada Martina Maturana, se enteró del fuerte sismo a través de su abuelo, residente en Valparaíso, y corrió hasta una céntrica plaza de Robinson Crusoe, la principal isla del archipiélago, e hizo sonar un gong, que es la alarma del pueblo para estos casos. La señal despertó a varios lugareños de la isla, quienes también empezaron a tocar campanas y a huir hacia las alturas, minutos antes de que una ola gigante destruyera buena parte del territorio, donde se registraron ocho víctimas mortales y 13 desaparecidos.

Esta anécdota demuestra que, como ha señalado recientemente la Sociedad Geológica de Chile, la mejor forma de estar informados y de comprender los fenómenos naturales es la educación de base de toda la población, insistiéndose en la urgente necesidad de incluir una asignatura de Geociencias en el currículo escolar, con especial énfasis en temas vinculados a los peligros geológicos.

Video CNN

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Por Gabriel González. Universidad Católica del Norte - Sociedad Geológica de Chile

Este terremoto, de enormes proporciones, ocurrió en el límite entre las placas de Nazca y Sudamericana. Consistió en una ruptura de 650 km de largo que se extiende desde la fosa chilena hasta unos 60 km de profundidad bajo el área continental. El plano de falla que deslizó tiene una orientación de N16°E y una inclinación de 15° hacia el continente. Por las características de la ruptura es posible inferir que la falla se inició cerca de la línea de costa y se propagó simétricamente hacia el norte y hacia el sur, alcanzando por el sur la localidad de Tirua y por el norte el puerto de Valparaíso. La ruptura deslizó la región localizada al norte del sismo de 1960 (Mw=9.5) y corresponde al deslizamiento de una laguna sísmica de similar longitud a la del norte de Chile. Estimaciones basadas en los registros sísmicos indican que el deslizamiento máximo en la ruptura fue de 7.5 m, con un tiempo estimado de propagación del orden de 200 segundos.
El terremoto generó un tsunami que afectó gran parte del litoral del centro y sur de Chile. La localización de la ruptura sugiere que la costa habría descendido durante el sismo al menos 1 a 2 m generándose la rápida inundación de las zonas costeras.
Este terremoto constituye el sismo más grande registrado instrumentalmente en Chile en los últimos 50 años y solamente superado por el terremoto de 1960. Hasta antes del 27 de Febrero del 2010 existían en Chile al menos tres lagunas sísmicas, una ubicada desde Concepción al Norte hasta Constitución, las siguientes en el norte de Chile. La ruptura de este sismo desliza la laguna sísmica más meridional, pero incorpora parte de la ruptura del terremoto de 1960, parte de la ruptura del terremoto de 1906 y parte de la ruptura del terremoto de 1985. Este antecedente indica que estos grandes terremotos pueden involucrar rupturas que exceden las longitudes de las lagunas mismas. En este caso la ruptura excede el largo de la laguna sísmica de Concepción y Constitución. El largo de la ruptura del terremoto del Maule Mw 8.8 estuvo fuertemente controlado por la orientación de la fosa, la cual tiene cambios de rumbos al norte y al sur que coinciden con los puntos de término de la ruptura.

Fig.: Las elipses rojas representan la distribución de planos de ruptura de terremotos registrados en el margen occidental de Sudamérica. La elipse con contorno amarillo representa el plano de ruptura del terremoto del Maule.

Fuente:
Sociedad Geológica de Chile

Declaración Pública
Terremoto de Constitución 2010

La Sociedad Geológica de Chile, ante la situación generada por el terremoto y tsunami del sábado 27 de febrero 2010, declara lo siguiente:

(1) Lamentamos profundamente la pérdida de vidas humanas y los cuantiosos daños materiales producidos, los cuales afectaron a un sector importante de la población urbana y rural de la región centro-sur del país. Ante esta catástrofe, ponemos a disposición de instituciones públicas y privadas del país el conocimiento de nuestros asociados en los aspectos científicos y profesionales envueltos en la reparación de los daños y la prevención de eventuales nuevas situaciones de emergencia.

(2) Como especialistas en Ciencias de la Tierra, y conocedores de los procesos tectónicos asociados a terremotos y tsunamis, podemos asegurar que este gran terremoto (Mw=8,8) ha permitido liberar la mayor parte de la energía acumulada en este extenso segmento de la costa chilena. Por consiguiente, la ocurrencia de un evento sísmico de similares características en esa misma zona, es altamente improbable durante las próximas décadas.

(3) No obstante lo anterior, estimamos que en la zona del terremoto ocurrirán numerosas réplicas durante los próximos meses, las cuales irán decreciendo en magnitud y en frecuencia en el tiempo. Algunas de éstas podrían alcanzar magnitudes importantes, incluso superiores a 7, aunque en ningún caso similares al terremoto principal. Debido a ello, es necesario que autoridades y ciudadanía estén preparados para enfrentar problemas tales como el potencial colapso de infraestructura dañada o deslizamientos de terreno en zonas debilitadas.

(4) En los últimos años ha existido una creciente preocupación de las autoridades por dotar al país de una infraestructura apropiada para el monitoreo de volcanes, terremotos y riesgos asociados en el territorio nacional. El avance del conocimiento científico permite determinar las áreas del territorio más expuestas a estos fenómenos naturales e incluso estimar la magnitud de los sismos esperados. A pesar de ello, consideramos que tanto la comunidad científica como las autoridades deben hacer mayores esfuerzos en utilizar/transformar el conocimiento científico de base en la formulación de políticas públicas sólidas y oportunas. Como Sociedad Geológica de Chile nos ofrecemos para cooperar en esta importante tarea nacional.

(5) La mejor forma de estar informados y comprender los fenómenos naturales es la educación de base de toda la población nacional. Insistimos entonces en la urgente necesidad de incluir una asignatura de Geociencias en el currículo escolar, con especial énfasis en temas vinculados a los peligros geológicos.

(6) La devastación provocada por este terremoto, sumada a los efectos de otros fenómenos naturales recientes tales como el terremoto y tsunami de Aysén en 2007 y la erupción del volcán Chaitén en 2008, ha demostrado la necesidad de una mejor coordinación entre las autoridades, las dispersas agencias del estado, y la comunidad científica. Al respecto proponemos constituir una agencia nacional dependiente el Ministerio del Interior que convoque, en una instancia única a científicos, profesionales y técnicos con la capacidad de generar, comprender, interpretar y divulgar el conocimiento de base que permita, en conjunto con la autoridad, elaborar políticas públicas de largo plazo y los planes de contingencia correspondientes.

Fuente:
Sociedad Geológica de Chile