Archive for Marzo 5th, 2010

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Por Gabriel González. Universidad Católica del Norte - Sociedad Geológica de Chile

Este terremoto, de enormes proporciones, ocurrió en el límite entre las placas de Nazca y Sudamericana. Consistió en una ruptura de 650 km de largo que se extiende desde la fosa chilena hasta unos 60 km de profundidad bajo el área continental. El plano de falla que deslizó tiene una orientación de N16°E y una inclinación de 15° hacia el continente. Por las características de la ruptura es posible inferir que la falla se inició cerca de la línea de costa y se propagó simétricamente hacia el norte y hacia el sur, alcanzando por el sur la localidad de Tirua y por el norte el puerto de Valparaíso. La ruptura deslizó la región localizada al norte del sismo de 1960 (Mw=9.5) y corresponde al deslizamiento de una laguna sísmica de similar longitud a la del norte de Chile. Estimaciones basadas en los registros sísmicos indican que el deslizamiento máximo en la ruptura fue de 7.5 m, con un tiempo estimado de propagación del orden de 200 segundos.
El terremoto generó un tsunami que afectó gran parte del litoral del centro y sur de Chile. La localización de la ruptura sugiere que la costa habría descendido durante el sismo al menos 1 a 2 m generándose la rápida inundación de las zonas costeras.
Este terremoto constituye el sismo más grande registrado instrumentalmente en Chile en los últimos 50 años y solamente superado por el terremoto de 1960. Hasta antes del 27 de Febrero del 2010 existían en Chile al menos tres lagunas sísmicas, una ubicada desde Concepción al Norte hasta Constitución, las siguientes en el norte de Chile. La ruptura de este sismo desliza la laguna sísmica más meridional, pero incorpora parte de la ruptura del terremoto de 1960, parte de la ruptura del terremoto de 1906 y parte de la ruptura del terremoto de 1985. Este antecedente indica que estos grandes terremotos pueden involucrar rupturas que exceden las longitudes de las lagunas mismas. En este caso la ruptura excede el largo de la laguna sísmica de Concepción y Constitución. El largo de la ruptura del terremoto del Maule Mw 8.8 estuvo fuertemente controlado por la orientación de la fosa, la cual tiene cambios de rumbos al norte y al sur que coinciden con los puntos de término de la ruptura.

Fig.: Las elipses rojas representan la distribución de planos de ruptura de terremotos registrados en el margen occidental de Sudamérica. La elipse con contorno amarillo representa el plano de ruptura del terremoto del Maule.

Fuente:
Sociedad Geológica de Chile

Declaración Pública
Terremoto de Constitución 2010

La Sociedad Geológica de Chile, ante la situación generada por el terremoto y tsunami del sábado 27 de febrero 2010, declara lo siguiente:

(1) Lamentamos profundamente la pérdida de vidas humanas y los cuantiosos daños materiales producidos, los cuales afectaron a un sector importante de la población urbana y rural de la región centro-sur del país. Ante esta catástrofe, ponemos a disposición de instituciones públicas y privadas del país el conocimiento de nuestros asociados en los aspectos científicos y profesionales envueltos en la reparación de los daños y la prevención de eventuales nuevas situaciones de emergencia.

(2) Como especialistas en Ciencias de la Tierra, y conocedores de los procesos tectónicos asociados a terremotos y tsunamis, podemos asegurar que este gran terremoto (Mw=8,8) ha permitido liberar la mayor parte de la energía acumulada en este extenso segmento de la costa chilena. Por consiguiente, la ocurrencia de un evento sísmico de similares características en esa misma zona, es altamente improbable durante las próximas décadas.

(3) No obstante lo anterior, estimamos que en la zona del terremoto ocurrirán numerosas réplicas durante los próximos meses, las cuales irán decreciendo en magnitud y en frecuencia en el tiempo. Algunas de éstas podrían alcanzar magnitudes importantes, incluso superiores a 7, aunque en ningún caso similares al terremoto principal. Debido a ello, es necesario que autoridades y ciudadanía estén preparados para enfrentar problemas tales como el potencial colapso de infraestructura dañada o deslizamientos de terreno en zonas debilitadas.

(4) En los últimos años ha existido una creciente preocupación de las autoridades por dotar al país de una infraestructura apropiada para el monitoreo de volcanes, terremotos y riesgos asociados en el territorio nacional. El avance del conocimiento científico permite determinar las áreas del territorio más expuestas a estos fenómenos naturales e incluso estimar la magnitud de los sismos esperados. A pesar de ello, consideramos que tanto la comunidad científica como las autoridades deben hacer mayores esfuerzos en utilizar/transformar el conocimiento científico de base en la formulación de políticas públicas sólidas y oportunas. Como Sociedad Geológica de Chile nos ofrecemos para cooperar en esta importante tarea nacional.

(5) La mejor forma de estar informados y comprender los fenómenos naturales es la educación de base de toda la población nacional. Insistimos entonces en la urgente necesidad de incluir una asignatura de Geociencias en el currículo escolar, con especial énfasis en temas vinculados a los peligros geológicos.

(6) La devastación provocada por este terremoto, sumada a los efectos de otros fenómenos naturales recientes tales como el terremoto y tsunami de Aysén en 2007 y la erupción del volcán Chaitén en 2008, ha demostrado la necesidad de una mejor coordinación entre las autoridades, las dispersas agencias del estado, y la comunidad científica. Al respecto proponemos constituir una agencia nacional dependiente el Ministerio del Interior que convoque, en una instancia única a científicos, profesionales y técnicos con la capacidad de generar, comprender, interpretar y divulgar el conocimiento de base que permita, en conjunto con la autoridad, elaborar políticas públicas de largo plazo y los planes de contingencia correspondientes.

Fuente:
Sociedad Geológica de Chile