Archive for the 'Cambio climático' Category

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Informe del Feinstein International Center: THE HUMANITARIAN COSTS OF CLIMATE CHANGE:

Este reciente informe del Feinstein International Center ha utilizado un número de diferentes modelos para proyectar en un horizonte de 20 años el aumento probable de costes humanitarios a consecuencia del cambio climático. Los descubrimientos indican que el cambio climático tendrá un impacto significativo en costes humanitarios y que la tasa de este incremento podría oscilar entre el 32%, teniendo en cuenta únicamente los cambios en la frecuencia de los desastres, hasta el 1600% si se tienen en cuenta otros criterios, como como la intensidad.

Noticias:
23-02-2009 (Europa Press)

Los investigadores sobre el desarrollo del cambio climático solicitan contar con “datos significativos” que puedan contribuir a ayudar a las agencias humanitarias que trabajan en los países más afectados, dado que el modelo de estudio actual está afectado por “predicciones salvajemente sensacionalistas”, tanto por lo alto como por lo bajo, y que distorsionan cualquier tipo de estudio al respecto .

En el centro de esta petición se encuentra un informe publicado por el Centro Internacional Feinstein de la Universidad estadounidense de Tufts, que en un principio, emplea varios modelos para proyectar el más que posible aumento en gasto humanitario durante los próximos 20 años, basándose en la intensidad y la frecuencia de los desastres naturales. Pero ese no es el objetivo real del informe.

Para el director del centro y uno de los investigadores, Peter Walker, el informe quiere decir, a grandes rasgos: “Basta de predicciones salvajes y sensacionalistas, admitamos que el verdadero problema es que hemos sido negligentes en los datos que hemos recopilado, y que nos hemos puesto en una situación donde estamos recibiendo enormes presiones para decir algo significativo sobre nuestras perspectivas de futuro”, afirmó en declaraciones recogidas por la agencia de información de Naciones Unidas, IRIN.

Con todo, el informe estima que más de 250 millones de personas resultan afectadas, cada año, por los desastres naturales; desde 1992 se han gastado cerca de 2,7 billones de dólares en la respuesta internacional a ciclones, inundaciones y sequías en alimentos cuatro regiones del mundo: el sudeste de Asia, India y los estados vecinos, este de África y Centroamérica, según el informe Feinstein.

Pero para Walker, el futuro es “inherentemente impredecible”, y las agencias de ayuda están obligadas a “abandonar sus antiguos y confortables modelos lineales sobre el cambio climático” para convertirse en actores más adaptables, flexibles, y abiertos a recomendaciones”.

El informe apunta a que el gasto en reconstrucción podría dispararse un 32 por ciento, teniendo en cuenta los cambios que puedan tener lugar en lo que se refiere a la frecuencia de los desastres. Si estos desastres fueran especialmente intensos, el gasto podría aumentar un desorbitado 1.600 por ciento.

Walker indicó que el primer paso a dar es “definir el problema” con objeto de proyectar ajustadamente los costes humanitarios, ante la ausencia de datos integrales sobre gastos y desastres.

DEFINIR EL PROBLEMA

“La definición que uno escoja depende de para qué vas a emplear los datos”, indicó Walker, quien indicó que la definición depende de “si uno quiere calcular el coste del desastre, si quieres determinar el futuro bienestar de los supervivientes, si uno quiere calcular alguna forma de compensación estatal para las víctimas”

Hay que tener cuidado también con la terminología: “coste humanitario puede entenderse como el coste que comporta para la agencia humanitaria, pero también puede dar lugar a malentendidos”, según explicó. En este caso, los investigadores han decidido emplear el coste internacional estimado por las agencias humanitarias, pero los investigadores esperan que “se transmita la idea de que es imposible decir nada definitivo sobre el verdadero gasto que supondrá reconstruir las vidas de los afectados por los desastres naturales”.

DATOS ECONÓMICOS

El paso siguiente consistirá en examinar las tendencias registradas por los últimos desastres para proyectar el gasto futuro de reconstrucción, pero los investigadores anticipan que la tarea se ve dificultada en gran parte por los obstáculos a la hora de recopilar datos de las principales agencias humanitarias, las que dependen de Naciones Unidas y la Cruz y Media Luna Rojas.

Por ejemplo, el sistema financiero de Naciones Unidas no siempre tiene en cuenta el a veces “considerable gasto de las ONG, que se refleja en una base de datos voluntaria, que suele tener grandes agujeros”. En el caso de la Cruz Roja, sus informes se remontan a 1919, pero “nos encontramos con que han cambiado en dos o tres ocasiones la forma en la que clasifican los desastres naturales por lo que es imposible desarrollar un registro histórico que tenga validez”.

Una aproximación alternativa consistiría en “la construcción de un modelo de pensamiento sobre la forma en la que trabajan los sistemas humanos y naturales, y que proporcionaría una estimación de eventos futuros”.

PREDECIR EL CLIMA

Habiendo hecho esto, el informe estima necesario hallar un modelo a muy largo plazo, porque las predicciones más exactas sólo alcanzan a 20 años y se encuentran distorsionadas por tres aspectos principales. El primero es que dos décadas “es un tiempo muy corto en lo que se refiere a cambios del clima, y muchos científicos se muestran reticentes a efectuar cualquier tipo de predicción para un período tan corto”.

En segundo lugar, “las diferencias entre los modelos que anticipan un cambio máximo y lo que anticipan un cambio mínimo son enormes, y no hay forma de saber cuál es la verdadera”, según el experto.

“Finalmente, los modelos climáticos predicen eventos extremos, y es necesario saber cómo enfrentarse desde una sequía hasta una hambruna, desde un huracán a un huracán dañino, desde una inundación a viviendas inundadas… hay muchas zonas de incertidumbre”.

Walker concluyó que las agencias tienen que “estar más preocupadas con un sistema riguroso y sistemático de recopilación de datos” porque “una vez que los datos mejorados sean puestos a disposición de los investigadores, será necesario realizar nuevos estudios sobre peligros, vulnerabilidad, cambio climático y respuesta humanitaria”.

Enlace a: THE HUMANITARIAN COST OF CLIMATE CHANGE. Feinstein International Center

El impacto que está teniendo en Europa la subida de temperaturas, la elevación del nivel del mar o el deshielo de los glaciares de montañas y las masas heladas (Ártico y Groenlandia) ha sido reevaluado en un informe presentado ayer por la Agencia Europea de Medio Ambiente. El documento ratifica que los sucesos climáticos extremos, como olas de calor, sequías y elevadas precipitaciones, aumentarán su frecuencia e intensidad en Europa, por lo que las administraciones deberán no sólo mitigar el cambio climático, sino adaptarse ante el riesgo de inundaciones. La necesidad de actuar es urgente. El 90% de los desastres naturales que se han registrado en Europa desde 1980 son directa o indirectamente atribuibles a factores meteorológicos o climáticos, mientras que el 95% de las pérdidas económicas por sucesos catastróficos son resultado de este tipo de desastres. El coste de los daños causados por estos fenómenos se duplican cada 12 años y, según los últimos datos, han pasado de los 7.200 millones de euros en la década de 1980 a los 13.700 millones del periodo 1998-2007, según la reaseguradora Munich Re.

Algunos científicos temen por la corriente del Golfo que atempera Europa. Esta corriente podría ser una de las primeras y más notorias víctimas del calentamiento global. La razón es el deshielo de los casquetes polares y de los glaciares de Groenlandia, que está vertiendo crecientes caudales de agua dulce en el salado Atlántico Norte. Si el agua superficial ya no está tan salada, el frío puede verse incapaz de hundirla, y el motor de la corriente del Golfo se colapsaría de raíz. De esta forma, el calentamiento global provocaría el enfriamiento de Europa. La última reducción histórica de la corriente del golfo tuvo lugar durante los siglos XVI a XIX y marcó la Pequeña Edad de Hielo.

Ver reportaje en El País:
¿Calor o nueva edad de hielo?

salvordonyez.jpgEl rector de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), Salvador Ordóñez, afirmó que si no se toman medidas de mitigación del cambio climático, es probable que “se exceda la capacidad de adaptación del sistema humano”. Como medida para contribuir a la paliación de dichos efectos, Ordóñez propuso el “desarrollo sostenible con un cambio en los esquemas del desarrollo”.

Así lo aseguró en el Aula de Cultura de la Fundación Vocento, en una conferencia titulada ‘Certezas e incertidumbres sobre el cambio climático global’, que tuvo lugar ayer en el edificio del Centro Cultural de Círculo de Lectores, (Madrid).

El profesor de Psicología social de la Autónoma de Madrid, Luis de la Corte, fue el encargado de presentar e introducir la ponencia de Ordóñez, asegurando que las consecuencias del cambio climático global “están en la agenda global de todos los gobiernos”.

Ordóñez expuso el tema del cambio climático en términos de “certezas e incertidumbres”. Como “evidencias” señaló el “calentamiento de aguas oceánicas, el aumento de la temperatura del aire, la fusión de glaciares y la subida del nivel mar”, todo ello en conexión, “muy probablemente”, con la emisión de “gases de efecto invernadero”.

Además, apuntó como otras evidencias la influencia de dicho aumento de temperatura sobre los sistemas naturales y el hecho de que el incremento térmico será mayor en tierra que en las áreas oceánicas adyacentes.

Con respecto a las incertidumbres, el rector de la UIMP destacó la “falta de datos”, no sólo de los “climáticos y geográficos en países poco desarrollados”, sino también de “eventos extremos”, como “sequías, ciclones tropicales y frecuencia e intensidad de las precipitaciones”, entre otros.

En este punto, el también catedrático de Petrología y Geoquímica incidió en la dificultad que supone establecer “la influencia de los cambios climáticos sobre sistemas naturales”, así como en “lo complicado” que resulta “cuantificar las emisiones de dióxido de carbono y de metano por los cambios de usos en la tierra”.

Por otro lado, Ordóñez explicó la proyección de los cambios climáticos según el informe IPCC del año 2007, indicando que se incrementarán “con muy alta probabilidad, la frecuencia y la intensidad de eventos meteorológicos extremos”. Añadió que, según dicho estudio, los sectores más afectados “son los ecosistemas, las costas bajas y la salud humana en zonas con baja capacidad de adaptación”, entre otros.

El ex secretario de Estado de Universidades señaló, además, que los seres humanos “estamos erosionando el planeta con la minería más de lo que se erosiona de forma natural”, y puntualizó que “este hecho nos puede dar muchos problemas”.

En definitiva, el rector de la UIMP destacó que a pesar de los estudios y los informes “todavía existen muchos enigmas sobre el cambio climático”, pero “es indudable” que los seres humanos “estamos modificando demasiado el planeta”.

Fuente: EUROPA PRESS

La situación de cómo el calentamiento global puede reforzar los vientos devastadores y lluvias torrenciales de los ciclones, es examinada en un artículo de Kevin Trenberth, publicado en Scientific Amercian en julio de 2007, bajo el título Warmer Oceans, Stronger Hurricanes. Trenberth señala que, tanto las observaciones como las teorías sugieren que los huracanes se intensifican a medida que la Tierra se calienta. Sin embargo, es difícil predecir si va a aumentar el número absoluto de ciclones, ya que las tormentas tropicales extraen mucho más calor del océano que las tempestades de intensidad media. Con ordenadores más rápidos se conseguirá perfeccionar los modelos, y los conocimientos se enriquecerán a través de experiencias de campo más amplias. Sin embargo, los registros científicos, cada vez más fiables, indican que el calentamiento global está elevando las temperaturas superficiales del mar. Aumento que, a su vez, intensificará probablemente los huracanes. En su informe de mayo de 2007, el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático concluía que “se observan indicios de un incremento de la actividad de los ciclones tropicales en el Atlántico Norte desde 1970, relacionados con aumentos de la temperatura superficial del mar en zonas tropicales”. Al tiempo que perfeccionamos nuestros modelos y observacioines, convendrá prevenirnos contra huracanes más violentos.

La revista Nature ha puesto recientemente en marcha una nueva web dedicada a profundizar en el cambio climático bajo el título Nature Reports Climate Change, en donde se aportan diversos contenidos sobre actividades de investigación, comentarios, análisis y noticias.

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La prueba más fehaciente del calentamiento global la ofrece la rapidez con la que se están reduciendo los glaciares del Himalaya. Estos sistemas son la fuente de alimentación de grandes ríos asiáticos, como el Indo, el Ganges, el Amarillo o el Yang Tse, que se extienden a lo largo de miles de kilómetros en el continente asiático, facilitando el suministro de agua potable y el soporte para la producción agrícola que abastece a una población de cerca de mil millones de personas.

Uno de los glaciares más estudiados en el Himalaya es el Chorabari, que ha retrocedido 260 metros desde 1962 y en los últimos años muestra un repliegue acelerado de la morrena terminal, a un ritmo de unos 9 metros por año.

La Organización para la Investigación Espacial de la India, utilizando imágenes de satélites para medir los cambios en 466 glaciares del área, ha descubierto una reducción media de los glaciares de más del 20 por ciento, entre los años 1962 y 2001, con casos en los que los glaciares más grandes se rompen en pedazos más pequeños, y cada uno se retrae más rápido que su progenitor. En el caso del glaciar Parbati, uno de los más grandes de la región, el ritmo de reducción es de nada menos que 50 metros al año.

El deshielo de los glaciares afecta a todas las regiones del mundo registrándose, por ejemplo, pérdidas de hielo del 22 por ciento en el glaciar Qori Kalis, en Perú, entre 1963 y 2002, o una disminución del glaciar de Pastoruri, en la Cordillera Blanca, del 40 por ciento de su tamaño, entre 1995 y 2006, lo que implicará, posiblemente, su completa desaparición dentro de unos 10 años, como ya le ha sucedido al de Cotacachi, en Ecuador, y al de Chacaltaya, en Bolivia, afectando al suministro de agua en La Paz.

La sexta parte de la población mundial se abastece por el agua de nieve de importantes cadenas de montañas, y algunos trabajos elaborados por instituciones de estudios estratégicos ya han pronosticado, para las próximas décadas, un posible aumento de los conflictos sociales ante el incremento de situaciones de escasez de recursos vitales.

Los glaciares son sistemas esenciales del planeta, pero son delicados, gráciles, como muchos otros elementos de una naturaleza cada vez más hostigada por la mano del hombre. En clave poética, y recogiendo unos versos de un maravilloso poema de Teresa Domingo Catalá: los glaciares son vestigios de un mundo en donde crepita el glaciar del cielo / se anuda al pecho liso de la luz / como una caracola incandescente / el glaciar alisa los cráteres malditos / y se enfrenta al poder de la masacre como un halcón de pico congelado / y unas pequeñas alas de amuleto …

040422002701.jpg Las temperaturas de la superficie terrestre entre enero y abril han sido probablemente las más altas que se han registrado desde 1880, según un informe difundido el pasado 7 de agosto a los medios de comunicación por la Organización Meteorológica Mundial, dependiente de Naciones Unidas.
Varias regiones han sufrido situaciones meteorológicas y climáticas extremas, tales como precipitaciones torrenciales en Reino Unido, China, Omán, Sudán, Mozambique, Uruguay, y olas de calor, como las padecidas en Bulgaria, en donde los termómetros llegaron a marcar 45 grados, o en la India, con temperaturas de 45 y 50 grados.
Según la Organización Meteorológica Mundial y el Panel Intergubernamental del Cambio Climático, el calentamiento del sistema climático es inequívoco y es probable que este tipo de eventos extremos sean cada vez más frecuentes.

Fuente: OMM, 7 de agosto de 2007.

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Lumpur, 2 jul (EFE). La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió hoy de que el cambio climático producido por la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera, entre otros factores, provocará un aumento de las enfermedades en Asia-Pacífico.

Ante un foro de expertos en la materia que se celebra desde hoy en la capital malasia, el director regional para el Pacífico Occidental de la OMS, Shigeru Omi, indicó que, por ejemplo, el incremento de las temperaturas está provocando que la malaria surja donde antes no existía o dejó de existir hace mucho tiempo.

Respecto al dengue, otra enfermedad también transmitida por mosquitos, el responsable de la OMS explicó que este virus se ha extendido por las áreas urbanas afectadas por olas de calor, como ocurrió en 1998 en la ciudad china de Shanghái, donde los más de cuarenta grados centígrados registrados triplicaron el índice de mortalidad.

En el caso de Singapur, donde la temperatura media pasó de 26,9 grados centígrados en 1978 a 28,4 grados dos décadas después, el número de afectados por dengue se incrementó más de diez veces en diez años, hasta los 5.258 detectados en 1998.

Omi aseveró que, si los gobiernos no toman medidas ahora, en el futuro ’será ya demasiado tarde’ para atajar los problemas económicos y sanitarios que traerá consigo el calentamiento planetario.

En este sentido, lamentó que este asunto no represente hoy en día un problema ‘tangible’ para muchos gobiernos en Asia, como los de China o India.
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El presidente del Gobierno inauguró hoy el evento ‘España Solar‘, que recoge una muestra de tecnología española sobre energías renovables, así como encuentros y mesas redondas en la materia, coincidiendo con el inicio del verano y el día más largo del año.

“El cambio climático es uno de los principales retos mundiales y es el mayor riesgo que afronta la vida en la Tierra”, afirmó hoy Rodríguez Zapatero. “Ni podemos esperar a que llegue ni resignarnos a los efectos porque va a condicionar la vida de nuestros hijos y nietos”, añadió el presidente del Ejecutivo.

Por este motivo, se mostró a favor de que España lidere junto con Europa la lucha contra el cambio climático y la promoción de las energías renovables tanto desde el compromiso individual como de esfuerzo colectivo de administraciones, empresas y organizaciones sociales.

Finalmente, el presidente del Gobierno indicó que España es uno de los países “más expuestos” y “vulnerables” al cambio climático, ya que “va a registrar un aumento térmico y una disminución de precipitaciones desigual por regiones”. Se mostró a favor de reducir en un 30 por ciento los gases de efecto invernadero en el conjunto de Europa y alabó la tecnología de empresas españolas en el desarrollo de la investigación en energías renovables.

Leer el discurso completo aquí.