Archive for the 'Opiniones' Category

Míralo por la parte positiva, si la hubiera o hubiese: alguna ventaja teníamos que tener en las islas peladillas más orientales de Canarias (Fuerteventura, Lanzarote y La Graciosa) con respecto a las que pueden presumir todavía de contar con masa arbórea, que la llaman (Gran Canaria, Tenerife, Gomera, La Palma, e incluso El Hierro). Las tres primeras de estas últimas han sufrido casi a la misma hora respectivos incendios cuyos rescoldos todavía humean. Aquí, en el secarral majorero, conejero y graciosero, casi nunca se nos queman ni nos queman los bosques, ni siquiera el triste bosquecillo de Haría, que sólo lo es de nombre porque ni a bosquecillo llega, strictu sensu.

El voraz incendio cuasi infinito de Gran Canaria, provocado por el provocador pirómano pirado y papafrita (con perdón por el triple pleonasmo), que se supo cómo empezó y se desconoce cómo va a terminar, nos retrotrae a algunos lanzaroteños sanamente envidiosos de los bosques que no tenemos a la adolescencia, allá cuando, casi chinijos aún, viajábamos a la isla redonda en aquellos aviones de Iberia que iban casi siempre medio llenos o medio vacíos (como la botella que contiene más o menos vino según lo mire un optimista o un pesimista), a extasiarnos, por el efecto causado por el radical contraste (unos tanto y otros tan poco), ante tanto árbol, tanto pinar y tanto verde. Es la memoria arbórea. Nostalgia de la arboleda perdida, como la célebre obra poética de Rafael Alberti; magua del verde insular que se nos va de entre las manos mientras vemos -impotentes unos, incompetentes otros- el monte arder. Puro contraste con el sequeral de Lanzarote, cuyos encantos -que haberlos haylos- son muy otros, como es fama. (more…)

Por Joan Escuer, presidente del Collegi Oficial de Geòlegs de Catalunya (LA VANGUARDIA, 29/04/07):

Sólo ha pasado el primer trimestre del año en curso, y hemos comprobado como los acontecimientos dan la razón a aquellos que consideran que el conocimiento de nuestro entorno es insuficiente, especialmente en aquellos aspectos del terreno relacionados con las obras públicas y las infraestructuras.
El año se despertó con el deslizamiento, de quinientos metros de longitud, que afectó el nuevo dique del puerto de Barcelona, todavía en construcción, al que siguió la espectacular caída de bloques en la montaña de Montserrat. Apenas recuperados del susto, aparecieron diversas grietas en edificaciones del casco antiguo de El Prat de Llobregat a las que siguieron otras en el barrio barcelonés de Sants. Entrado el mes de febrero, es la boca norte del túnel de Vielha la que presenta un hundimiento parcial en su falso túnel.
Las repercusiones económicas de estos sucesos suman varias decenas de millones de euros en diversos conceptos, y el hilo conductor que los une tiene un componente común: en todos los casos está involucrado el terreno, de una manera más o menos directa, ya sea por causas antrópicas, es decir, humanas, o por causas geológicas naturales, como el caso de los desprendimientos en la montaña de Montserrat. Cabe preguntarse, pues, si nuestro conocimiento del terreno, así como de los procesos a los que se ve sujeto, es el adecuado. Esta pregunta viene repitiéndose periódicamente cada vez que asistimos a un suceso de estas características, recuérdese el caso del AVE en el tramo Zaragoza-Lleida o el más inquietante del barrio del Carmel de Barcelona.
(more…)

desertification_unccd.jpgEl informe de Naciones Unidas titulado Re-thinking Policies to Cope with Desertification identifica a la desertización como el mayor desafío ambiental de nuestro tiempo. La desertificación afecta a un total de entre 100 y 200 millones de personas en todo el mundo, al reducir de forma persistente su capacidad para obtener alimentos, agua y otros servicios esenciales.

El autor principal de este informe, Zafar Adeel, ha revelado que las políticas puestas en marcha no están funcionando y alerta sobre la posibilidad de que la desertificación pueda afectar en los próximos años a 2.000 millones de personas, un tercio de la población total del planeta, si no se ponen en marcha políticas globales para hacer frente a este importante riesgo medioambiental.

Para Herald Lightenberg, Delegado en la Unión Europea de la Federación Europea de Geólogos, el informe de Naciones Unidas representa una oportunidad para que los geólogos nos impliquemos en la problemática relacionada con la desertificación. Por ello, todas las ideas que podamos aportarle serán bienvenidas, de cara a elaborar la propuesta de la Federación Europea de Geólogos sobre medidas a adoptar frente a la desertificación, que será defendida en una reunión de trabajo con la Comisión Europea durante el próximo mes de septiembre.

En España, el elemento central para luchar contra este fenómeno es el Programa de Acción Nacional contra la Desertificación, que pivota esencialmente en la política forestal, aunque es obvio que la desertificación trasciende el ámbito forestal y las soluciones a implementar deben comprender planteamientos y propuestas de todos los sectores implicados, incluyendo también las aportaciones de los profesionales de la geología.

photo-everybody-business.gifTilly Smith, una niña británica de 10 años, que se hallaba de vacaciones en Tailandia a finales del año 2004, observó mientras estaba en la playa que había burbujas en el agua y que la marea bajaba de manera repentina. Entonces recordó que un profesor le había enseñado que esos indicios podrían avisar de un inminente tsunami. Se lo dijo a su madre y a otros turistas británicos que se encontraban en la orilla y al cabo de unos minutos un centenar de personas evacuaron la playa y pudieron salvarse de la devastación que provocó el tsunami del sudeste asiático.

Dos años y medio después de este trágico suceso la Comisión de Patrimonio Geológico de la Sociedad Geológica de España ha firmado un manifiesto a favor de la enseñanza de la geología como asignatura propia de la modalidad en el bachillerato de Ciencias. Se argumenta, entre otras razones, “que un conjunto relevante de los grandes problemas que afectan a la humanidad y que actualmente son tratados con profusión en los medios de comunicación, tales como el cambio climático, la desertización o las catástrofes naturales, no pueden ser comprendidos sin el punto de vista que aportan las Ciencias Geológicas”. “Es por ello que sólo una ciudadanía educada”, añade el manifiesto, “estará en condiciones de comprenderlos y afrontar sus efectos con la sensibilidad y la responsabilidad necesaria”.

Ahora queda por ver qué es lo que dirá el Ministerio de Educación sobre este tema de la cultura geológica y si están por la labor de incluir a la Geología como asignatura propia de modalidad en el bachillerato de Ciencias.

Mientras tanto, no estaría de más que la señorita Tilly Smith fuera recibida en el Ministerio y explicara allí lo que aprendió sobre la Tierra en la escuela y cómo la enseñanza de las ciencias geológicas constituye una excelente herramienta para la protección de los ciudadanos ante los riesgos naturales.

Ver el vídeo: Lessons save life: Story of Tilly Smith, producido por la Secretaría de la Estrategia Internacional para la Reducción de Desastres (UN/ISDR), 2005.

earth.JPG

La historia de cualquier parte de la Tierra, como la vida de un soldado, consiste en largos períodos de aburrimiento y breves períodos de terror.

Derek V. Ager
Geólogo